23/5/11

Adentro de la radio viven hombrecitos- Muestra "los sonidos del ayer"- Salamanca


Ser hombrecito de radio no era un trabajo como cualquier otro. Era difícil conseguir un puesto porque no entraban más de tres o cuatro adentro de la caja de cada aparato. El entrenamiento podía durar años y en él se practicaba el arte del bien decir. Largo tiempo de Blablablas, blublus, brrrrs, gárgaras de huevo y ejercicios para relajar la voz. Detenidos meses para concentrarse en las frases y las canciones que debían ser ejecutadas al pie y al ojo de la letra.

Una vez que un hombrecito recibía el diploma se le otorgaba un apretón de manos y un traje café con sombrero de fieltro. Su destino se sorteaba entre las casas de artículos del hogar del país y allí debía esperar hasta que una familia eligiera el aparato que a él y a otros más les había tocado en suerte. Llegaba el día de la compra y la radio viajaba hasta el salón de alguna casa. Adentro había que estar atentos al movimiento del dial para usar la voz adecuada al leer los guiones. Si alguno se enfermaba se usaba el recurso de “la mala señal” rascando el micrófono para dar sensación de lejanía sonora. Si alguno se distraía con las risas que venían de afuera, sus compañeros le daban un pellizco para hacerlo volver a la palabra. Si alguien tenía ganas de mirar el mundo exterior, se lo dejaba espiar unos minutos por los agujeros del altoparlante.

Cuando llegaba el tiempo de la jubilación se les hacía una gran fiesta y podían volver a vivir en sus casas. En sus hogares armaban una radio con una caja de zapatos pintada de oscuro y perillas de color verde. Apoyaban su cabeza en la mano y acercaban la oreja al aparato. Y ahí ellos podían adoptar las posturas que habían visto tantas veces en los "deafuera" y escuchar por primera vez las historias narradas en otros tiempos y reírse y llorar aunque el guión no lo hubiera dicho.

La muestra "Los sonidos del ayer" en el Museo del Comercio de Salamanca
El Museo de la Radio en Salamanca está dentro del Museo del Comercio. El recorrido es cronológico y empieza con biografías breves de los que de una manera u otra trabajaron para crear la radio.
Hay épica en la narración de las vidas de estos “inventores”. Así Marconi es el héroe joven que con “sólo 23 años”, en un “otoño” y luego de “muchas pruebas” logra una trasmisión de 2 km. También es el que vence los prejuicios de los “científicos” de la época que decían que era imposible trasmitir a través del océano. Roland de la radiodifusión capaz de salir adelante con su valor y convicción personal, Cid Campeador que por fin obtiene el reconocimiento mundial al recibir el Premio Nobel. ¿Es que alguien tiene una idea diferente de Graham Bell o Edison? ¿No nos fueron mostrados siempre como genios románticos que en la intimidad de su laboratorio generaban franquesteins maravillosos? Nos gusta leer sus proezas, pero tal vez haya más posibilidades para pensar a estos científicos.

Biografíassss y Borges también
La biografía también es ficción y en cada palabra que se elige hay una decisión sobre lo que se quiere iluminar de esa vida. Pensando en Marconi se me ocurren otras posibilidades para su historia en el Museo de la Radio: “Marconi, y la necesidad de comunicarse con el otro”, “Marconi, el lector”, “Marconi: el radioteatro que no es teatro”, “El hombre también se aburre de sus ideas”, “¿Por qué a la radio no se la llamó ‘Marconi’?”
Anoche encontré esta cita de Borges que le da una vuelta al tema: "Tan compleja es la realidad, tan fragmentaria y tan simplificada la historia, que un observador ominsciente podría redactar un número indefinido, y casi infinito, de biografías de un hombre, que destacan hechos independientes y de las que tendríamos que leer muchas antes de comprender que el protagonista es el mismo.(...) No es inconcebible una historia de los sueños de un hombre; otra de los órganos de su cuerpo; otra, de las falacias cometidas por él; otra de todos los momentos en que se imaginó las pirámides; otra, de su comercio con la noche y las auroras.", (Borges : 2005, pag 163)


La réplica de una sala
En un costado del Museo se ve una sala de los años cincuenta-sesenta con sillas frente al mueble que albergaba el “combinado”. La miro un rato y no me cuesta imaginarme a personas sentadas en comunidad para compartir un mismo sonido. Me gusta que recreen esa manera de escuchar porque habla de un pasado en donde esa forma era la más habitual. Un pasado en donde una comunidad de personas se daba cita para vibrar al compás de una nota o/y una voz aunque la escena que cada imaginación proyectara fuera bien distinta. Pienso que no estaban alejados de las noches en ronda de las tribus ni de los cantores de gestas de los pueblos. Tampoco de los minutos en los que me río junto al taxista que va escuchando a la negra Vernaci o cuando en una oficina un auricular se comparte para seguir el partido de turno. Cuando somos dos o más para escuchar, las ondas se multiplican y se cruzan y se rozan provocando un nuevo tejido. Tal vez para enriquecernos con el otro, tal vez para saber que no estamos solos. (C.S. Lewis en Tierra de Sombras)


La imagen
En el Museo de la Radio no hay hombrecitos sino una mujercita. No tiene sombrero de fieltro, pero es muy probable que algún día le llegue la jubilación y prepare su caja oscura para volver a escuchar los sonidos que alguna vez provocó.

9/5/11

Toda la carne al asador- "Fuego" Centro Logomo- Turku (Finlandia)


“Perdona es que yo caminaba por aquí y en tu alcoba vi la luz, perdona la actitud…”
Nada que perdonar, Luis Alfredo, que Cristal está empañada de tanto esperar! Ella que era hija de quien no sabía, su madre que la empleaba sin saberlo, él que era hijo adoptivo de la madre… Uno más uno, tres...

Y nosotras que no nos perdíamos un solo capítulo y coreábamos en los recreos la letra que nos unía en ese fuego que se encendía todas las tardes en la pantalla del canal nueve de Romay. “De noche sueño cosas prohibidas con Carlos Mata” dijo R. y aunque sabíamos que no correspondía pensar en “Eso”, no podíamos evitar admirar su valentía al confesar lo que nadie más se atrevía a decir.

Las mañanas antes de izar la bandera se desgranaban en los detalles de lo ocurrido en la tarde anterior. Siempre había alguna que no había visto y muchas otras que, como yo, queríamos revivir algo de las llamas ardidas en acento venezolano. Había quienes recortaban la foto de él para pegar en la carpeta, otras que escribían declaraciones en el diario íntimo resaltadas con marcador flúo…

Lejos quedaron esas épocas, pero ay, Luis Alfredo, ay Carlos Mata, ¡cómo olvidarte!, nuestra vida eras tú y solamente tú, todavía esperamos para que nos abraces y veas que aún en nuestro ser hay fuego que apagar.


La muestra sobre el fuego
La ciudad de Turku tuvo un incendio en 1827 que la destruyó casi por completo. Un verano demasiado seco, sistemas precarios para apagar el fuego y mucha gente que había ido a otra ciudad a hacer compras... La exposición “Fuego” en Logomo (Turku) toma ese tema como puntapié para una muestra temporaria.
Para entrar a la exhibición hay que atravesar una sala oscura en donde se proyecta un corto con personajes dibujados. La historia del fuego sucede en dos paredes enfrentadas y se invita a los visitantes a un juego de sutilezas en donde no hay palabras pero sí mucha línea negra y diferentes fuegos naranjas. La magia está planteada y pasar a la sala principal es un deseo de todos.

Adentro hay un gran salón con distintas ofertas. Hay un carro de bomberos antiguo que larga agua de verdad, en una sala se puede probar a encender fuegos con piedras y maderas, en otra hay una réplica de una calle antes y después del fuego, en una alfombra se puede jugar a rescatar a la gente que salta por las ventanas, en una esquina se ven algunas de las cosas que se rescataron del incendio. Hay un despliegue muy grande de interactividades que invitan a participar en cada espacio. Siempre hay algo para leer y hacer. Además de las salas que se relacionan directamente con el hecho histórico hay otras que rodean el tema del fuego y los incendios… se puede entrar a un camión de bomberos actual, escuchar canciones que hablan del fuego en distintas partes del mundo, entrar a una sala en donde se hablan de los distintos significados de la palabra “fuego”, armar una tapa de revista…

Muchas de las propuestas son maravillosas y sugerentes, me gusta que me pregunten qué salvaría de un incendio y que me ayuden a pensar que infierno y purificación usan la misma metáfora, también ver la recreación de la casa antigua y probar a encender el fuego, pero a pesar de que participo en cada actividad salgo con un sabor extraño…cómo si me quedara con las ganas de algo o con demasiado de todo…


El problema de la selección
No queda claro si se habla del incendio de Turku o del fuego en general, me pregunto para qué escuchar a Lolita Torres cantándole al fuego y para qué armar una tapa de revista...Siento algo de ruido en la exposición, como si hubieran querido abarcar la mayor cantidad de temas y de significados.
Pienso que una muestra temporaria funciona como un cuento corto, sin el tiempo de la novela para el desarrollo profundo de personajes y escenarios. Es por eso que tal vez es importante animarse a abandonar lo que esté de más. Como dice Cecilia Bajour (1) sobre la literatura:
“No decirlo todo. Insinuar. Sugerir. Callar. Mostrar a medias. Todo arte se vale de este delicado equilibrio entre lo que dice y lo que calla. Entre lo que muestra y lo que oculta.(…) En todas esas decisiones hay una representación sobre el lector. ¿Cuánto se le dice y cómo? ¿Qué riesgos depara la medida del decir y del mostrar para la historia, el poema, la imagen? ¿Qué consecuencias tiene para el que lee y qué se espera de él? ¿Cómo se hace para que lo sugerido no signifique un abismo insalvable en el diálogo entablado con el lector y sí un horizonte hacia donde se puede caminar construyendo sentidos? ¿Dónde está el borde que marca
el exceso en el decir y el mostrar?”

Poder entender la muestra como una pieza de música o un cuento es pensar también en adagios, climas, ritmos, texturas. Es pensar que en la selección habrá una idea y que el diálogo entre cada una de las “escenas” que se deciden mostrar permitirá volver sobre ese concepto y/o emoción desde diferentes miradas. Creo en la potencia de un movimiento hacia adentro con la paráfrasis y la veladura como leyes. Volver a decir, darle vueltas a la cosa, añadir capas de significado, para que no salgamos de las muestras como paseantes distraídos sino como “iniciados” que acaban de caminar sobre carbón ardiente para conocer algo que no sabíamos de nosotros mismos.

5/5/11

Un cuento sin entrada- El Parque de los Mumin- Naantali (Finlandia)

No hay nadie
Sí, alguien hay
¿Quién?
Uno, dos, tal vez cuatro...,pero los que no están son ellos.
¿Quiénes?
Los otros

Un Museo cerrado
Es primavera y el Parque de los Mumin en Naantali (Finlandia) todavía no abrió al público. Entramos sin pagar la entrada y accedemos a la parte exterior de los edificios sin que se nos pregunte nada. En el medio del bosque aparecen casas, barcos y máquinas que recrean las historias inventadas por Tove Jansson.
El vacío no me provoca inquietud, no, no es eso lo que siento. No es una de las plazas deshabitadas de De Chirico en donde la vida cotidiana parece detenida, es un parque temático...siento cierta alegría y tal vez gusto por entrar fuera de temporada. Me alegro de que no estén los animadores que deberían estar, ni los muñecos de tamaño humano, ni los padres con sus cámaras de fotos, ni las parejas japonesas casándose ahí. Me gusta ese silencio y que nadie quiera entretenerme.

Imágenes sin palabras
Todavía sé poco de las historias de los Mumin, apenas voy por el primer libro. Me pienso una Robinson entrando a ese mundo del que no sé prácticamente nada. Mis ojos son la guía. Las recreaciones de los distintos espacios en donde viven los personajes aparecen sin que pueda asociarlos al texto escrito. Recorro el bosque en busca de las porciones de historia distribuidas por ahí. Sé que algo de la niña que salteaba las páginas "depalabras" de la Biblia para encontrar las "dedibujos", está parada hoy en ese parque. Camino para encontrar lo escondido y para tratar de tener más datos para armar el cuento. Sé que cuando lea todos los libros voy a poder entender otras cosas, pero lo que vea este día tendrá la luz de lo extranjero y de la promesa.

Leer antes de leer
Ya nadie discute que una persona que no sabe leer pueda realizar diferentes interpretaciones a partir de las imágenes. Pero mucha gente va a asegurar que aquellos que leen entienden mejor.
¿Es verdad?
¿De verdad desde que el mundo escribe y lee "entendemos" mejor?
Walter Ong y otros académicos hablan de las diferencias de los pueblos orales y los que saben leer y escribir. Del papel que juega la memoria en cada uno y las diferentes formas de pensamientos de cada grupo. Es claro que gracias a la escritura hay filosofía, aviones y demás, pero ¿habremos perdido otras capacidades?
Ruth Corcuera, la investigadora que sabe de tejidos antiguos, dirá quizás que cierta conexión con lo ritual y lo sagrado...los trovadores yugoslavos (citados en el libro de Ong) que esperan antes de contar un nuevo cuento tal vez opinen que ya no tomamos en cuenta el tiempo para que una historia se haga carne...algún pintor analfabeto
del medievo puede que sostenga que confiamos demasiado en la razón...

Bitácora de viaje
Veo un salón con la mesa puesta. Tal vez a los Mumin les guste reunirse...
Hay un barco de madera que tiene su proa hacia el Báltico. Debe haber alguien a quien le guste navegar. Pensar en historias de viaje ya me dan ganas de saber más.
En un costado aparece una máquina con aspas, es muy rara ¿Será un monstruo? ¿Algo para volar?
A la entrada se ve una cárcel, puede ser que haya personajes peligrosos o quizás los culpen de algo que no hicieron.
¿Los Mumin también van al sauna?
Mucho color celeste vibrante...¿les gusta el mar? ¿son buenos, tranquilos o aburridos? ¿les gustan los colores vibrantes? ¿es una licencia que se tomaron los que diseñaron el parque?



19/4/11

Los cuentos cáscara

Un “sabor de frutilla” abandonó al jarabe que le daba sostén. Recorrió mundo y pensó en saborizar tés, aguas, bizcochos, pero aunque lo intentó sintió que no era donde quería estar. El día que conoció a una frutilla verdadera sintió nostalgia de un pasado olvidado y supo que había encontrado su lugar. Al poco tiempo un niño comió de esa fruta. Dicen que la enfermedad que contrajo duró meses, los médicos decían que los jarabes no hacían efecto en él. Sin embargo nadie supo, ni nadie saborizará lo que pasó, sí que la curación llegó el día que se le extirpó un frasquito que había quedado debajo de su lengua.


¿Para qué escribir un cuento "cáscara"?
Muchas veces los relatos que elegimos o inventamos para los Museos se convierten en siervos de los contenidos que queremos transmitir, los personajes se olvidan de sus lógicas y los adecuamos con calzador a la idea que queremos contar. Es verdad que el cuento es de por sí atractivo y permite darle una presencia viva al asunto, pero ... ¿contamos cuentos solo por hacer atractivo(1) algo?

La literatura es perderse en los juegos del lenguaje, es el gusto por los pliegues de la palabra, la búsqueda de nuevos sentidos, la posibilidad de encuentro con uno mismo, el lugar en donde puede aparecer el "punctum" que nos conmueva profundamente...¿no son estos algunos de los movimientos que queremos provocar en los museos ?
Dice Martín Kohan: "Lo que tiene de interesante la literatura es que multiplica significaciones, abre y complejiza, no porque los escritores seamos muy lúcidos sino porque se dan capas de significaciones que ni uno ve. Uno alcanza a percibir en las novelas sobre colegios lo que no podría ver ni con 100 horas de observación, porque la literatura, efectivamente, toma los materiales de la realidad, pero hace otra cosa con eso." (2). Creo que si se cose con cuidado el relato en relación a lo que se quiere mostrar del Museo, si se presta especial atención a la manera en que se van cruzando los hilos, podemos convertirnos también nosotros en visitantes sorprendidos. En educadores con espacio para que el otro también encuentre lo suyo en aquello que tenemos para contar.


Para seguir...
Dejo una cita del texto de Marcela Carranza "La literatura al servicio de los valores..." publicado en la Revista Imaginaria y les recomiendo la lectura del artículo completo. ir al texto.


"Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral.
Los libros están bien o mal escritos.
Eso es todo."
Oscar Wilde ( Carranza, 2006)



1- La palabra "atractivo" es una de las más usadas en la promoción de cuentos en Museos.
2-Entrevista a Martín Kohan- El monitor Nº 16 Abramowski y Dussel, 2008 ir al artículo completo

12/4/11

Un niño en viaje- Museo Aboa Vetus, Turku, Finlandia

Nicolás Arispe- del libro "El insólito ascenso de Madame Pol"

Viajar en avión es sentarse en un lugar en donde las piernas parecieran no importar, luchar con el de adelante por la gradación de su asiento y tratar de tener ganas de ir al baño en el exacto momento en que la señora que da al pasillo se despierta.
Es cerrar los ojos al despegar y amigarse con la religión al aterrizar, agarrar la mano de quien esté al lado durante las turbulencias y pedirle perdón por la intromisión cuando todo vuelve a la normalidad. Es mirar el gesto en la cara de las azafatas y adivinar en el tono del comandante que no haya de fondo algún “se rompió la palanca de cambios”. El tiempo dura el doble de lo que dicen los relojes y la espera se rige por el tintineo de los carritos con comida. Alguno dirá que no tomo en cuenta la belleza de las nubes vistas desde arriba o la magnificencia de la máquina que desafía la ley de gravedad, puede ser, pero nadie puede negar que si hay un momento maravilloso del viaje en avión es cuando se abren las puertas y empieza el otro viaje.


Un viaje a pluma
En el Museo “Aboa Vetus” de Turku, Finlandia, se narra la historia de Matti,
un niño de la época medieval que deja el campo
para venir a la ciudad. La historia aparece contada en un librito que está a disposición del visitante a la entrada (está traducido a distintos idiomas) y señala diferentes estaciones en las que el lector puede detenerse para espiar un dibujo y/o realizar alguna interactividad.


El viaje como tema

El viaje es el tema elegido para este recorrido, viaje en bote para dejar la vida de campo y caminata por la ciudad para conocer las novedades. Es interesante cómo el tópico elegido por los que redactaron el cuento puede funcionar a distintos niveles:

  • Las estaciones: La forma de narrar es una sucesión de cuadros de distintos espacios y personajes de la ciudad. Esta pulsión por seguir descubriendo nuevos lugares puede ser un buen motor para seguir adelante y querer seguir viendo “qué más hay”. Un motor interesante que pierde por momentos intensidad cuando los relatos tienden al monocromismo y al predominio de la descripción enumerativa. También es una oportunidad de tener un “pantallazo” de la ciudad a partir de escenas breves. Así se pueden “ver” más de cerca la casa del comerciante, el callejón de los artesanos, el castillo, los estudiantes…Esta forma de viaje nos remite a un viajero que no busca llegar sino que considera el recorrido como parte de la aventura. Es muy sugerente que en el texto de presentación del Museo se hable de “islas” al nombrar la manera en que están distribuidas las interactividades, no es difícil pensarse un Gulliver o un Ulises capaz de alargar años su recorrido para entretenerse con algún yahoo o alguna Calipso.
  • La historia y sus vestigios: el cuento se basa en un hecho real ya que era mucha la gente que llegaba a Turku en busca de trabajo en la Baja Edad Media. El uso de este marco fáctico para la historia ficcional permite anclar esta situación con una fecha que existió y así darle una verosimilitud histórica al relato. El cuento, además, intenta avanzar en esta vinculación al relacionar las situaciones narradas con las piedras y objetos patrimoniales que participaron realmente de la época pasada y que están presentes para la vista del visitante. Pareciera que la ficción tiene testigos firmes de que Matti “realmente” estuvo ahí perdido entre las gentes nuevas de la ciudad.

  • El visitante-viajante: Es atractiva la idea de presentar a un personaje “en viaje” como guía del recorrido. Lleva tanto tiempo entender las lógicas de cada Museo que ir de la mano de alguien que tampoco sabe qué hacer en esa ciudad tan grande con olores a río y a cueros remojados puede ser una oportunidad para no olvidar nuestra identidad de viajantes-museísticos. Viajantes que buscan el encuentro en donde la aventura nos lleve a saber de los otros para saber de nosotros mismos. Viajantes que no temen a la dificultad inicial que traen los verdaderos aprendizajes porque saben que trasponer esa decepción es la única posibilidad de vivir una verdadera experiencia personal(Bárcena Orbe, 2000).


La libertad de viajar

-Pablito, dejá de ver esa vitrina y volvé con el grupo.

-No tengo ganas, acá hay una figurita buenísima.

-No importa, ahora hay que escuchar al guía.

Silvia Alderoqui dice que es importante recordar que el visitante niño también tiene derecho a armar su propio recorrido. En ese sentido este museo presenta múltiples opciones para que los chicos puedan moverse con absoluta libertad dentro del espacio. Opciones que no solo permiten mayor libertad de selección del recorrido sino que propoenen diferentes maneras de seguir leyendo el cuento

  • A lo largo del recorrido aparecen imágenes para espiar. Dos agujeritos a la altura de los ojos de un niño dan lugar a distintas escenas pintadas al estilo medieval finlandés. Líneas sueltas delinean los personajes con ropa de la época que están dispuestos en el espacio sin perspectiva y realizando distintas acciones. La tonalidad es de colores bajos y terrosos. No hay textos que indiquen a qué escena se están refiriendo permitiendo encontrar distintos momentos del recorrido del personaje.
  • Hay una casita de muñecos que representa la casa del comerciante. Mide algo más de un metro y tiene distintos muebles y muñecos de madera maciza para que los chicos puedan inventar su propia historia. La única indicación que se da es “jugá”, no hay forma de saber quién es Matti ni su hermana, dando la posibilidad de recontar la historia o inventar una nueva.
  • Las interactividades están dispuestas en mesas que salen de la pared y permiten que dos chicos se sienten frente a ella. Hay distintas propuestas: la posibilidad de escribir en tablillas de cera como de los chicos que querían ser sacerdotes e iban a la escuela, ladrillitos para armar distintas combinaciones que formen paredes, un juego con piezas de madera para jugar de verdad... Cada mesa tiene dos asientos enfrentados. Es interesante cómo el deseo de que los visitantes dialoguen está propuesto desde la museografía.

Para seguir pensando

1- Poder acercarse de más cerca a lo que le ocurriría a un niño de esa época es también entrar en contacto con sus emociones e ideas. En el relato se esbozan estas situaciones, pero no se profundizan porque se privilegia la descripción de los detalles y lo sensorial. El texto podría crecer en ese aspecto, la pregunta es cómo…¿Sería mejor darle más fuerza a los conflictos? ¿Escribir descripciones menos enumerativas y con diferentes niveles? ¿Será que haya que abandonar información para seleccionar pocas escenas y así poder darles mayor densidad?

2-

Por momentos pareciera que las piedras y el Patrimonio quedaran como fondo y no participaran profundamente de la propuesta. Tal vez se podría mostrar algunas marcas del “paso” de Matti, alguna hendidura en la piedra en la que él se apoyaba para buscar agua, alguna raya que él hizo con un cuchillo, alguna copa que usaba el señor…


Ir a la página del Museo

El último dibujo, el de las piernas, es de Isol, una ilustradora argentina. Dejo la página para que la conozcan. Página de Isol

14/2/11

Aventuras sin final- Palais de Tokio (París)


Si pudiera elegir una historia a la que entrar, me metería en "Tom Sawyer" a pintar la verja de su casa, convencida de que me gané un gran premio. O me deslizaría por las páginas de "La Odisea" para viajar en la nave y taparme los oídos con cera, confiada en Ulises a pesar de la cercanía de las sirenas. Tal vez pudiera ir más lejos y llegara a ser gallina que jugara al gallito ciego con el zorro de Villafañe... Me metería en el engaño, dejaría que mi cabeza, uñas y señales entraran de lleno. Me sometería a sus mundos de palabras de cartón pintado.
Eso sí, ellos me tendrían que prometer algo.
Que habría nuevos trucos.

Y yo, yo, volvería a creer.


Los cuentos de Miss Toktok
En el Palais de Tokyo* hay una actividad de cuentos para los más chicos. Miss Toktok es la protagonista, una viejecita que investiga situaciones fantásticas o simplemente problemas. La acompañan personajes con diferentes personalidades. Para cada muestra se diseña una nueva historia en la que los chicos participan escuchando un final que incluye la obra que se está analizando.

Herencia
Muchos de los nombres de los personajes
son en inglés: "Miss" Toktok, "Kevin", "Cox
Rider"...Llama la atención estos nombres en una sociedad como la francesa tan interesada en conservar su idioma ¿Será que el relato rastrea estilo en las películas o en las series de acción norteamericanas? ¿Será que esos nombres se relacionan con la sensación de aventura? Cierto o no, este vínculo con personajes que suenan como los de Estados Unidos nos remiten a acción asegurada y algún desafío para resolver.

¿Una solución para los centros de Arte sin colección permanente?
La continuidad de personajes y el estilo del ciclo puede ser muy buena idea para las muestras temporarias o los centros de Arte que no tienen colección permanente y deben proponer nuevas actividades cada vez. Una queja que se escucha en los educadores de esas instituciones es el cansancio que genera esta rotación continua. Creo que esta propuesta del "ciclo" puede ser una buena idea a la hora de diseñar las visitas guiadas para los chicos.
El uso repetido de personajes, además, se asocia a la lógica de la saga en donde el lector-espectador busca volver a ver a sus actores favoritos cada vez que resuelven nuevas situaciones.
De esta manera no sólo permite al educador seguir explorando una línea de trabajo didáctica sino que invita al visitante a volver al espacio museográfico...suerte de lazo con lo ya conocido y con lo nuevo del que todos somos presa cuando nos gusta la "primera parte".

El problema de cada día
Cada vez que empieza un nuevo capítulo de una historia aparece un problema por resolver, en general aparecen dos tipos de situaciones: un misterio para investigar (puede estar relacionado con lo fantástico) o algún rescate por realizar. Este uso del conflicto como motor del relato provoca búsquedas de respuestas en los espectadores. Aunque no lo expresen en voz alta, aquello que está en tensión con la armonía de la historia es lo que pulsa para encontrar una solución posible para esa situación particular que sucede en un espacio particular.
El uso del problema es una de las prácticas más usada en los talleres literarios de los años 70 en la Argentina. Un ejemplo es el grupo Grafein que proponía el uso de "vallas" (los problemas) que achicaran el rango de búsqueda de respuestas para conjurar el temor de la hoja en blanco. De esa manera, sostenían, se potenciaba la "inventividad" y esas trabas se convertían en "trampolines".
El desafío es encontrar problemas potentes capaces de hacer que la obra de Arte no quede como detalle sino que logre protagonismo. Problemas capaces de proponer un pensamiento crítico sobre la pieza. Va una cita de Maite Alvarado que analiza este tipo de estrategia en la escritura
"A través de la resolución de problemas de lectura y escritura, que plantean desafíos de orden cognitivo y convocan conocimientos diversos (retóricos, lingüísticos, enciclopédicos), se desarrollan habilidades de lectura y escritura y habilidades más generales, vinculadas a la metacognición y a la flexibilidad que es propia de la creat
ividad y del pensamiento crítico. (Alvarado, 2003)

Espiando por la cerradura
Van dos ejemplos que salieron publicados en las 1as Jornadas Internacionales de Educación del Centro Cultural Recoleta (Argentina)

"Miss. Toktok está tranquilamente desempolvando su colección de figurines de porcelana inglesa cuando sopla un viento que la acarrea a kilómetros de su pequeño salón adornado de flores. El cabello desgreñado y completamente desorientada, la viejecita se despierta en un extraño cubo blanco cuya única salida es un misterioso vorágine luminoso en el cual entra en seguida. A su gran sorpresa, la dinámica vecina del Palacio de Tokio se encuentra de nuevo en su salón adornado de flores. Pero mientras que todo le parece igual, se da cuenta que todo cambio…"

"Los padres de Kevin Cocoboule han sido capturados por el horrible motociclista Mortadello Cox Rider. El joven Kevin cuenta con el apoyo de Miss Toktok para ayudarle a recuperar a sus padres. Mientras que investiga muy cerca del lugar de la desaparición, la viejecita cruza a Mortadello Cox Rider piloteando su fantástica motocicleta. Nuestra investigadora trata atraparle pero ya que sólo tiene como vehículo su pequeña bicicleta rosa, su intento falla. Sin embargo la viejecita no se da por vencida: se va a comprar un verdadero bólido."

*Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de París. Página oficial
Alvarado, Maite: (2003) "La resolución de problemas". En Revista Propuesta Educativa. Nro. 26, Buenos Aires, FLACSO.

4/2/11

Revista New Kids- Abril de 2011

Libros
abril
...
3. De paseos y otros
viajes en hoja
Para los chicos que tienen espíritu aventurero, cada página de este libro podrá convertirse en un viaje singular. Así, andarán por distintos paisajes, construyendo caminos, simplemente montados en una hoja. Pasarán del relato a la ilustración y armarán su itinerario según sus vivencias, su percepción y su imaginación. Como yapa, tiene traducción al japonés. Autores: Mercedes Pugliese y Nicolás Arispe. Libros-Albúm del Eclipse.

30/1/11

Telam y otros medios- Visitas guiadas en el Museo de Bellas Artes- 17 de febrero de 2011


El Museo de Bellas Artes ofrece visitas guiadas para los más chicos


"(...) Con la temporada estival, y hasta fines de marzo, llegó a MNBA un nuevo capítulo de este ciclo, "Cuentos en el palacio", a cargo de la pedagoga Mercedes Pugliese.
Esta especialista en literatura infantil diseña y adapta los cuentos que guiarán cada paseo por el museo, de la mano de Mabel Mayoli, coordinadora del área de Extensión Educativa del museo.

El ciclo empezó en 2007 con un recorrido que Pugliese se encarga de renovar cada seis meses: el primero fue "Viajes y viajeros", un paseo por el arte argentino donde se trabajaron textos y pinturas relacionadas con los viajes y luego llegó "seis cuentos en busca de su obra", una experiencia muy enriquecedora donde el azar jugó un rol protagónico.
En esa ocasión el eje era el arte universal del siglo XX y la conexión entre los textos y las obras elegidas se daba a partir de la tirada de dos dados gigantes, que con cada guiada generaban una combinación distinta." sigue aquí

Dolores Pruneda Paz
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La página de "El mangrullo" (s/fecha) comentario de Zulma Prina

El narrador hace la presentación del protagonista, lo ubica espacialmente y anticipa algo acerca de esos viajes a través de la hoja. En realidad podríamos pensar en una metáfora del tiempo: cada hoja un día de la semana.
Puede identificarse con el diario de un joven tal vez, un señor o un niño, donde cuenta cada día de una semana las observaciones que realiza desde el árbol del jardín.
A medida que avanzamos en este breve texto, vemos un discurso descriptivo. Las ilustraciones acompañan concretamente el discurso.
Sería difícil ubicarlo dentro de un género literario, ya que no es cuento ni un relato. Si bien no es un diario íntimo, se encuadra dentro de ese formato, a modo de recorte temporal.
Zulma E. Prina ir a la página

Revista Planetario ¡Todos a Bellas Artes!- enero 2011

“Algo raro está pasando en el Museo”, anuncian desde Bellas Artes. “Caos, estallidos de color, puertas y pancartas que se salen de los cuadros”, conviven con fascinantes “Cuentos de Palacio”. Para descubrir estos (y otros) misterios, el Museo de Bellas Artes abre sus puertas al público familiar con sus ciclos: 1, 2, 3… y Escuchando cuadros, mirando relatos.

El primero, propone un viaje hacia la Nueva Figuración, para descubrir las obras de Deira, Macció, Noé y De la Vega y encontrar las figuras escondidas en sus obras. Mientras que el segundo, a cargo de la narradora Mercedes Pugliese, enlaza cuentos “de palacio” con las obras que habitan el museo: “¿Se ve lo mismo desde una torre que desde un puente?, ¿Es lo mismo una armadura que un zapato?, ¿La dama es una chica hermosa o la ficha de un juego?” Las respuestas a estas preguntas tendrán que ser descubiertas por chicos y grandes en cuadros y tapices antiguos. Una propuesta para todas las edades ya que, explica Pugliese, “como el gusto por el cuento es universal, este es un espacio para compartir en familia la experiencia del arte”.

Ir a la página de Planetario

Blog "Vivir la vida en mi querido Buenos Aires"- enero de 2010

Fragmento de la entrada del 10 de enero de 2010

"Terminé sentada en el piso, junto a unos papás y sus chiquitos, escuchando atentamente como nos ilustraban sobre arte a través de cuentos y anécdotas con el método de la narración. La guía una dulce, manejaba como los dioses las herramientas necesarias, gesticulaba, modulaba su voz, hacía todos los sonidos necesarios para sumergirnos en la trama.
Utilizaba elementos auxiliares, almohadones en un canasto que junto a su puf, hacía que los chicos trasladaran de un lugar a otro... muy lindo y recomendable. Hay dos tipos de visitas un día sobre pintura, otro sobre esculturas, dura una hora aproximadamente y encontrarán en la página del museo los días y horarios en que se dá, no quiero dejar de mencionar su nombre, Mercedes Pugliese "chapeau" Mercedes.."chapeau"..." Nora Iris

Blog "poeticasinfancia"- 18 de septiembre de 2010

Roberto, un viajero inmóvil
Fragmentos de la nota: "El libro se inicia con la frase "A Roberto le gusta viajar." Esta oración dispara imágenes ricas en resonancias exóticas y destinos inesperados. El personaje va a emprender un viaje a otras culturas sin moverse del jardín de su casa. Roberto es consecuente y se compromete con el viaje, por ello lleva una libreta donde anota las peripecias del viaje y el libro que leemos se va transformando en el diario de viaje de Roberto, durante una semana, entre las hojas de la palmera. " "(...) es un libro que trae ecos de los cuentos tradicionales de raigambre oriental, por ejemplo relatos provenientes de la tradición kabuki, que nos recuerdan el relato de pájaros engañados por la verosimilitud de un cerezo pintado por un pintor chino. Y ahí, uno no puede dejar de acordarse de algunos textos de María Teresa Andruetto que, también, pueden armar una filiación con éste: el libro álbum Solgo con ilustraciones de Liliana Menéndez o el cuento "El engaño" incluido en el volumen de cuentos Huellas en la arena. Arte, literatura, creación y recepción, cuatro aspectos que se problematizan en este libro álbum que vale la pena leer. " Ir a la nota completa

Revista Billiken- "De paseos y otros viajes en hoja" en la sección de recomendados- agosto de 2010

Fundación TyC para la Educación-


Donación de Espacio de Lectura
Como parte de la campaña de promoción de la lectura “Leer es importante” la Fundación Torneos y Competencias para la Educación entregó a la Escuela de Recuperación N° 8 DE 8 de la CABA “Luis Vernet”, una biblioteca con aproximadamente 200 libros y videos (seleccionados por la escuela) como premio por haber participado y ganado el concurso “Mundo de Libros”. La entrega se realizó el día 15 de julio de 2010.

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