5/8/12

Un viaje a lomo de tren- Museo Junibacken-Estocolmo


Ilustración de la revista japonesa Kodomo no kuni- Marzo 1932 "En el coche comedor" de Kawakami Shiro 1889-1983.
Tomada de la página The Looking Glass : New Perspectives on Children's Literature

Una palabra es la que acarrea el resto. 
  Dije "secreto" y la anécdota se construye con vagones que apenas rascan los rieles, 
    Dije "prohibido" y el viaje tiene una máquina en donde el vapor no alcanza para quemar,
      Dije "Fruto" y el tren serpentea en forma de árbol y se escapa por las ventanas para dejar 
        a más de uno dormido con la conciencia llena de ropa. 


Un tren
En un post anterior hablo de la caminata como la forma de viaje en los museos, pero después de ir a Junibacken en Estocolmo, puedo decir que el tren también le queda bien...
Este museo está dedicado a la literatura infantil escandinava y tiene un tren que lo atraviesa de lado a lado.  


Andar en tren es de lo mejor, se tira del cordel y se para el tren
Hace rato que no disfruto tanto un viaje por un museo. Me olvidé que me dedico a esto y que me gusta leer a gente importante, me volvieron a crecer las trencitas tirantes y me senté con algo en el pecho que no dejaba lugar para estantes.

Nos hicieron sentar en familia en uno de los vagones. Quedamos los tres de frente a lo que sería la ventana. No había vidrio y sí una baranda como la de los carritos de la montaña rusa. En cuanto arrancamos empezó a escucharse una voz en un español "asuecado" que nos contaba distintas escenas de los cuentos de Astrid Lindgren mientras veíamos recreaciones de las escenas. 

Viajamos por campos con personajes del tamaño de un tenedor, por la ciudad iluminada en donde Karlsson volaba y por habitaciones con puertas que se abrían y se cerraban...Espiamos por la cueva de una rata, y por el azucarero en donde se escondía el enanito Nils... También hubo bosques, dragones, incendios, muertes y una niña jugando a ser bandera...

Leer a lomo de tren tuvo un sabor que hace rato no sentía...


Cuando leemos a tren, el tiempo va sobre rieles de aire
Noemí Villamuza, ilustración para el libro
Me gusta escrito por Javier Sobrino
Editorial Kókinos, 2002
En la propuesta de Junibacken las escenas son contadas por una voz que como una guía de turismo o una pasajera con un poco más de información nos acompaña en la sorpresa a la vez que cuenta a su manera los puntos centrales de las historias "¿Se dieron cuenta de que estamos volando? Debe de ser Estocolmo", "Pero, ¿qué ha pasado con nosotros?", "¡Ay, ay, pero que asco esto! ¡Aquí no podemos quedarnos!", "¡Oh, qué tormenta, y nosotros en el medio del bosque!"

Una voz de aire nos hace de lazarillo durante el viaje. Habla en presente y sentimos que está con nosotros en el mismo vagón viendo al mismo tiempo, entendiendo al mismo tiempo, recordando al mismo tiempo. Nos da la mano al ver cada nuevo paisaje mientras pasan las imágenes y las anécdotas. Vamos armando nuestra propia historia con los rastros de sus palabras y el relato se teje con la calidez del aliento y la liviandad del sonido. El tiempo se patina en los rieles y la vida se nos escurre...alzamos nuestras redes para pescar los retazos que queden y nos vamos a casa sin las palabras exactas.


Cuando leemos a tren, los paisajes son botones de colores que levantan un edificio de chocolate
Romeo muere al final, Santiago, el de García Márquez, al principio. En uno nos agarra una tristeza infinita después de ser felices mucho rato y creer que el reencuentro es cuestión de tiempo, en el otro ya entramos sabiendo y hay lugar para llenarnos los pulmones con los aires del Caribe.

En el viaje de Junibacken los distintos cuentos van apareciendo en forma sucesiva con un orden que organiza la navegación. Cada momento tiene su densidad individual, pero también una que toma significado en relación al conjunto...un enunciado viene de uno anterior y va hacia el que sigue armando un tejido en donde se puede encontrar un relato. Una historia que de alguna manera intenta trazar el estilo de la escritora, el perfil narrativo de Astrid Lindgren. 
El recorrido empieza con escenas graciosas de Miguel, el travieso, después sigue con los personajes maravillosos de Karlsson, el del tejado y El enanito Nils y más adelante con el tiempo antiguo de Ronja. Llama la atención  que el último cuento que se muestra sea Hermanos corazón de león, un relato en donde un hermano mayor muere y el otro lo sigue (luego de reencontrarse con él de una manera mágica) arrojándose al vacío...(1) 

¿Por qué ese final después de tantas risas y maravilla?  ¿Qué nos querrán contar de la autora?
Tal vez que todos sus personajes en el fondo tenían algo de trágico o quizás que para Astrid Lindgren la niñez no era tan dulce y sencilla...
Astrid Lindgren- Foto tomada de su página oficial

Cuando leemos a tren, nos dormimos en los brazos de la abuela 
El tren tiene un movimiento, una cadencia repetida, que hace que nuestro cuerpo vibre durante todo el viaje. Siempre que no sea muy brusco el movimiento, a los seres humanos nos gusta que nos hamaquen, que nos muevan. Los bebes saben de eso mejor que nosotros, hay algo en esa manera de moverse que les genera confianza o placer y se duermen de una manera suave, como en el arrorró saltan en las "oes" fuertes, vibran en las "erres" y descansan en las "emes"...

A este viaje mecido le quedaba bien escucharlo en lengua materna, el español, y daban ganas de tener una almohada para entrecerrar los ojos y dejar que el viaje siguiera con nosotros dormidos. Al arrullo del tren se sumaba un ambiente oscuro que solo tenía la luz que venía de cada escena. Como en un teatro de títeres o en el cuarto antes de dormir, había algo entre la vigilia y el sueño que hacía que no dieran ganas de que nos prendieran la luz para terminar el viaje. La voz de la infancia y los brazos del vagón nos cantaban al oido sin que pudiéramos saber a ciencia cierta si era de noche o de día.

Noemí Villamuza, ABCdario, escrito por Antonio Ventura, Nórdica 2010 (presentación en youtube)

Cuando leemos a tren, nos sentamos al lado de Julio Verne y tomamos el té con Calamity Jane
Hay un polvillo de otros tiempos cada vez que nos subimos a un tren,  algo que nos comunica con mundos ya pasados.

Así podemos sentir nostalgia y creer que Miguel, el travieso era un personaje de lo más simpático y olvidemos lo poco correcto que era para su época...

O asociar los libros con un tiempo particular, como el de María Elena Walsh con forma de siesta y horas para mirarse en el espejo de los personajes...

O unir nuestro ADN (2) con la de los miles de niños que se asustan desde hace años con la rata que vive en el cuento del enanito Nils...



El furgón
"Un tren es un túnel que avanza. 
Un tren es un dibujo que se pierde 
al final de la hoja." (Liliana Bodoc)

Los trenes son una idea económica, con una locomotora se pueden acarrear varios vagones. Así que acá agrego un furgón para que puedan seguir el viaje a otros destinos lejanos.
  • La idea de los botones de colores que arman una historia surgió a partir de una obra de Ulla Jokisalo ,una artista finlandesa. En el Museo Aboa Vetus vi  una instalación suya en donde una sucesión de grabados antiguos de diferentes cuentos infantiles estaban puestos en fila. Me gustó pensar en la historia que armaban organizados de esa manera. Si bien no pude encontrarlo en la web, les dejo un video de ella que encontré en youtube, ahí van a poder ver algo de su trabajo lleno de recortes, hilos, tijeras, ojos y más  Ir al video 
  • Saki tiene un cuento que ocurre arriba de un tren. Un hombre tiene que compartir el camarote con varios niños y decide tranquilizarlos contándoles la bonita historia de la niña más buena del mundo...Ir a El cuentista
  • En youtube encontré un par de promociones de Junibacken en donde se pueden ver también los espacios de juego, la librería y el comedor Video 1    Video 2
  • En la página oficial de Astrid Lindgren se pueden conocer detalles de la invención de algunos de sus personajes más conocidos y ver las ilustraciones originales. Está en sueco, pero si la abren en Google Chrome pueden usar el traductor. Ir a la página
  • No todos los libros están editados en español. Dos de las editoriales que publican a Astrid Lindgren en castellano son Editorial Juventud y Blackie books

Saludo de maquinista
Y acá me quedó por hoy pensando en cómo sería el recorrido por un museo si el viaje fuera en avión o en submarino...
Ilustración de Oliver Jeffers

(1)-Miguel el travieso; Nuevas aventuras de Miguel; Otra vez Miguel, etc. (Personaje llamado Emil en el original.)- Karlsson del tejado (Karlsson på taket)-Nils Karlsson, el enanito (Nils Karlsson-Pyssling flyttar in).- Ronja, la hija del bandolero (Ronja Rövardotter- Los hermanos Corazón de León (Bröderna Lejonhjärta)
(2) La idea de unir los ADN con los de otras épocas la tomé de un artículo de Leslie Bedford "Trabajar en el modo subjuntivo" en donde cuenta una experiencia en un Museo de inmigrantes en donde se apaga la luz a la entrada y la gente es invitada a apoyar su mano en la baranda para mezclar su ADN con la de todas las personas que vivieron ahí por años.

31/5/12

3 Librerías 3- Caminata virtual por distintas maneras de mostrar libros

La Gran Fábrica de Palabras de Agnès
de Lestrade & Valeria Docampo
(Alice Jeunesse Éditions, Bélgica, 2009)
 
Archivo bibliotecas. Guardo escenografías en forma de personas. 


Biblioteca nº 1: 
De mis abuelos: un mueblecito de madera lustrada con puertas de vidrio que guarda la colección completa de "El tesoro de la juventud". Los libros van del I al XX , no falta ninguno. Para abrir el cofre hace falta la llave celosamente guardada por el capitán "Juventud".
(...)
Biblioteca nº 08b:
De mi amiga Nef: Tiene  libros en doble fila y otros apilados....también objetos curiosos, dibujos,  una mandolina y un deporte náutico. La biblioteca queda chica o hay exceso de lecturas. 
(...)

De librerías y sus metáforas
Esta entrada va dedicada a Teresa Durán. Estuve charlando con ella 
en la Universidad de Barcelona mientras Glòria Bordons 
lo dormía a Simón (¡con cantos incluidos!) .
Tanto me gustó lo que me contó sobre las muestras 
que había hecho que quería compartir con ella este recorrido.

Quien decide poner una librería quiere vender libros. Organiza el espacio con la intención de que eso suceda y pone en marcha sus ideas sobre lo que considera atractivo del mundo de  la lectura. Busca seducir y para eso no duda en usar los recursos que le parezcan válidos. Lo hace, además, imaginando un estilo de lector-comprador...

En esta entrada la propuesta es ir de visita a tres librerías. Espiarlas para tratar de encontrar sus metáforas espaciales (Alderoqui, Pedersoli, 2011), las rutas que proponen a sus visitantes...Y para hacerlo propongo dejar de lado nuestras imágenes clásicas de los motivos que nos llevan a entrar a los espacios culturales e imaginarnos como gente que va a los museos a "abrir un sendero", a "bajar por un barranco",a "perderse", a "navegar por un desierto"o a "acceder a un continente" (Alderoqui- Pedersoli, 2011*).

*Alderoqui, S-Pedersoli, C (2011) La educación en los museos-De los objetos a los visitantes- Paidós, Bs As


1" Contes Savis"
Es una librería muy chiquita que está en Besalú, un pueblo medieval en la provincia de Girona, España. La conocí una mañana de un día de semana. Éramos los únicos que estábamos paseando por ahí en pleno mes de abril. Entré porque me había llamado la atención que contaran cuentos y ahí me quedé charlando  para enterarme que los dueños son titiriteros que hacen teatro de sombras, que la cosa empezó armando un espectáculo para el hijo, que hacen viajes llevando los cuentos... Estuve parada un rato largo mientras la voz de mi interlocutora sonaba. No había apuro, hubo tiempo suficiente para que a mí también me contaran una historia.
Lo que más me gustó:
  •  Que me hizo acordar a una cueva: el local está hecho en lo que sería el salón de una casa de piedra. La puerta tiene un marco grueso y da la sensación de que se está entrando a un hueco. Es interesante que una librería proponga un lugar en donde haya espacio para protegerse, como si fuera  una marsopa envuelta por la inmensidad de la montaña. Pareciera que ahí adentro los sonidos sonaran diferente y hubiera lugar para lo secreto. 
  • Que haya pocos libros a la vista: Los libros están en repisas con la tapa de frente. En su mayoría son textos para chicos con ilustraciones de gran tamaño. Se puede pasar la vista por cada uno en poco tiempo y dan ganas de agarrarlos y mirarlos despacio. También se puede elegir solo observar las imágenes con sus títulos y dejar que los ojos sean los que se paseen...
  • Que la luz y la sombra sean parte de la propuesta: la luz y la sombra aparecen de diferentes maneras. La luz de la calle entra por el agujero de la entrada, pero como no es una calle luminosa es de un tono apagado y genera un tono sombrío. Dentro, hay lámparas y luces direccionadas hacia los libros que construyen pequeños recuadros teatrales.  También hay siluetas para hacer sombras en un costado y el techo es de color azul y tiene estrellas pintadas. ¡Me encanta ver una librería en el que la luz también aparezca en forma de ficción!
En los museos: 
¿Qué pasa con lo secreto y lo íntimo? 
¿Invitamos a los visitantes a conectarse con sus luces y sombras?


2 "Alta acqua"
Foto tomada del blog "Soñando cuentos"
En Venecia la subida del agua es previsible, hay sirenas que avisan cuando la marea viene con más fuerza y hay que resguardarse de la corriente que lo ocupa todo. La librería "Alta acqua" fue pensada en función de este fenómeno, por eso los libros están separados del piso y están ubicados en bañeras, cajones y hasta en una góndola. Cuando por fin viene el agua su librero no pone chapas ni tapa la entrada, deja las puertas abiertas para que todo se inunde y los libros queden rodeados.
Como un espejo ese día los textos tienen donde reflejarse, como un veneno, tienen cómo protegerse.
Lo que más me gustó:
  • Que los libros y el río estén juntos: cualquier conservador puede decirnos lo terrible que es el efecto destructor del agua para el papel y el cartón. Por eso es una audacia dejarlos convivir. Tal vez sea para hacernos acordar que los libros "pueden desbordarnos", "que son capaces de mojarnos" o "que pueden transformarnos de una manera tal que nos ablandemos y nos arqueemos"... 
  • Que haya una espera de algo que no tiene fecha fija: no se sabe exactamente cuándo va a venir el agua, pero está todo listo para la gran función. Suerte de nacimiento o de beso robado, pareciera que todo el lugar justifica su existencia en una espera de un evento que no se sabe cuando va a llegar. 
  • Que los libros estén amontonados: hay desorden y pilas de textos, uno arriba del otro, encimados, entremezclados. Difícil plantear un orden alfabético cuando no hay un antes ni después claro. Encontrar un libro ahí es como meter la mano en esos espacios de la casa en donde se guarda lo que no tiene lugar, la sopera, el cajón de la cómoda de la entrada, el altillo...Tal vez el encuentro de los libros en ese contexto tenga que ver con cierto deseo de sorpresa al encontrar lo que estaba olvidado .
 En los museos:
¿Somos demasiado ordenados? ¿Conservar piezas nos hace ser conservadores de actitudes? ¿Qué pasa con lo intempestivo? ¿Cómo invitar a los visitantes a una aventura real?
A veces los imagino a San Martín y a Van Gogh furiosos con nuestras visitas guiadas que no tienen nada de la audacia del cruce de los Andes o el ímpetu de las pinceladas de "La noche estrellada".
Foto tomada del blog "Soñando cuentos"
Ir a uno de los perfiles que aparecen en facebook (no parece el oficial) para ver más fotos
3 Kid´s republic
 Esta librería está en China, Beijing. Es una tienda dedicada exclusivamente a libros álbum ("picture books") con distintos niveles en donde además se hacen actividades. Hay un club de lectura, un salón de actos y muchos lugares para sentarse a leer o escuchar un cuento. Ya desde afuera se nota algo especial, en las vidrieras se ven círculos de gran tamaño y colores vibrantes en forma de escalera o cintas que invitan a entrar en el laberinto de libros.
Lo que más me gustó:
  • Que la línea curva sea la protagonista: hay círculos para sentarse y otros en medio de los estantes para exhibir libros. Aparecen en medio de las estanterías como ojos de buey o lunas llenas. Los estantes no son siempre simétricos y muchos tienen techos curvos. Esto puede hacernos acordar que las historias no tienen porqué ser "a línea recta", que pueden trazar caminos paralelos, desvíos...Tal vez los siglos que hace que usamos el formato "libro" nos haga olvidar que antes las historias venían en rollo y que ahora también se leen a un click de las pantallas. 
  • Que haya espacio para jugar de muchas maneras:. puentes para pasar por debajo, escaleras, caminos, cuevas, alfombras circulares que parecen ruedas de la suerte. Los chicos tienen permiso y propuestas interesantes para jugar con todo el cuerpo y de diferentes formas. Acostarse en el piso, saltar sin tocar las líneas, hacer equilibrio, aparecen como posibles acciones relacionadas con la lectura.  
  • Que no sea el futuro: en muchas páginas se habla de un estilo futurista. Supongo que por lo blanco y los círculos. Es interesante que en nuestro imaginario sigamos relacionando esto con nuestra idea de lo que se vendría. No sé si es la influencia de películas como "La guerra de las galaxias", el imaginario relacionado con la conquista del espacio de los sesenta o cierta idea de que en el futuro las cosas van a ser de líneas más netas y sintéticas...quién sabe...lo cierto es que este diseño lleno de huecos y pasadizos existe en la época de la internet proponiendo un espacio "terrenal" en el cual es posible hacer redes de carne y hueso con otros chicos, probar el paso de las páginas que permiten los libros de papel y sentarse con los pies para arriba para ver el mundo de una manera distinta. 
En los museos:  
¿Cómo se hace para que el juego no sea algo accesorio, 
algo que aparece al final de lo que está exhibido? ¿Abrimos la puerta para ir a jugar?
La primer respuesta que se me ocurre es que hay que entender al juego como protagonista de la invención humana. En segundo lugar que visiten (si no lo hicieron ya) museos como los del tríptico de la infancia en Rosario (Argentina) o "Papalote-Museo del niño" en México.
Ir a la página de la librería  


Cerrando
Tal vez los libreros sean curadores de un museo 
que deja a sus visitantes llevarse objetos a sus casas.

Les recomiendo seguir la sección "Librerías con encanto" del blog Soñando cuentos porque van publicando reseñas de librerías que les gustan. También les propongo que piensen cuál es la librería a la que suelen ir y por qué...

(...)
Biblioteca nº 090: 
La Gran Fábrica de Palabras de Agnès
de Lestrade & Valeria Docampo
(Alice Jeunesse Éditions, Bélgica, 2009)
 
De mi hermana Mariana: blanca con detalles en blanco. Frascos transparentes, flores,un par de postales de paisajes con cielos celestes. Algunos  libros y más revistas. Está en el medio de la sala y no tiene fondo. Hay huecos por donde pasa la luz. Tal vez sea una instalación sobre el aire de la mañana o una metáfora de la levedad. 
(...)
Biblioteca nº 310: 
De mi casa: Aunque hay cierta previsión de poner juntos los libros de un mismo autor, es difícil organizar algunos textos porque los editores no tienen en cuenta la altura de los estantes. Son especialmente difíciles de ubicar los preferidos, hay quien dice que viven de prestado en estantes ajenos. 

11/5/12

¿Quién es quién? El educador como protagonista en las biografías ajenas.

Yo soy lo que soy. Soy mujer. Soy mujer pájaro. Soy mujer pájaro de ojos con piedra. Pero a veces no soy eso y soy una otra. Y así puedo ser una raya que no quiere sacar la cabeza de la tierra o una línea que apenas se deja trazar en el espacio. 
.
El soy o no soy es lo que quiera mostrar cada día y lo que decida ser por la mañana. Es los nombres que me pongo  y los que se fueron guardando abajo de la alfombra. Es la manera en que el viento me vuela la bufanda y es los mundos paralelos en los que me escondo cada tanto. Es ser y no ser, es aparecer en forma de huella en el café de todos los días. 


Presentarse en sociedad
¿Por qué necesitamos contar quienes somos?  ¿Por qué a veces parecemos seres "elegidos" y otras veces apenas unos aprendices?

En este viaje me tocó varias veces decir quién era y escucharlo de parte de otros. En Barcelona, por ejemplo fui  maestra  en una reunión y en en la siguiente educadora de museos. Otra vez fui especialista en literatura infantil  y más tarde guía de museo escritora de un blog. Y mis títulos siguieron, fui escritora de un libro para chicos, una educadora que había trabajado en el Museo de Bellas Artes y el de las Escuelas, mamá que tenía que dejar al hijo con el marido, una argentina que vive en Finlandia, una persona enojada porque el hotel en el que estaba no tenía ganchos para colgar la toalla...

La gente que me fue conociendo seguramente construyó su propia biografía sobre mí. Una historia armada por mis interlocutores a partir de lo que yo iba mostrando y las interpretaciones que le dieron a eso que aparecía. Así las actitudes, las frases dichas, alguna anécdota, lo que no dije, lo que tenía puesto, fueron un sustrato que se uniría a sus propias biografías ...Eso que yo fui frente a los demás fue una invención individual en donde la realidad y la ficción jugaron sus cartas.

Contadores de historias ajenas
Gabriela Irueta en el espectáculo "Van Gogh y los colores"
Los educadores de museos ocupamos gran tiempo en contar la vida de otros.  Hablamos sobre artistas, investigadores, personajes históricos, héroes, santos, etc. Elegimos escenas, postales de sus historias, para mostrar lo que, a nuestro juicio, es lo más representativo. Seleccionamos y damos forma al relato y en esa acción dejamos huellas de nosotros mismos. Al enunciar también nos enunciamos.

Con esta idea me puse a revisar biografías escritas por distintos educadores de museos de Argentina. Si bien sé perfectamente que cualquier producción escrita por más objetiva que pretenda ser, siempre es subjetiva, me resultó fascinante que los rastros de los diferentes redactores aparecieran con tanta fuerza. Atrás de palabras formales y textos enciclopédicos se revelaban deseos, ideales, preocupaciones, maneras de entender la vida...

Lo que sigue es un tríptico de biografías de Berni* leídas para encontrar la voz del educador. Una es del Museo Castagnino, otra del cd 29 de la colección Educar que fue escrito por el equipo del MNBA y la última de la exhibición "Berni para niños" del grupo de la Isla de los inventos (el texto aparece también en un cd de Educar, el nº 5).

Museo Castagnino-"Yo soy de la misma ciudad que Antonio"
Berni (1954) Team de fútbol o Campeones de barrio
En esta biografía  no quedan dudas de que el pintor es rosarino, de hecho se nombra cinco veces la palabra "Rosario". Es como si pudiéramos ser un vecino del barrio al recorrer esta historia. Así podemos enterarnos del regreso con la "mujer francesa y la hija", su rol como director de la mutual popular de estudiantes y artistas plásticos, sus encuentros con otros pintores. Es una biografía terrenal, en donde aparece un hombre con intereses sociales que vive y lucha por sus ideales. Por eso no suena raro que el fin del texto coincida con el fin de su vida.

El museo Castagnino es en Rosario así que quien escribió este texto muy probablemente vive ahí. Al leer me parecía escuchar un escritor que decía "sí, yo llevo su misma sangre, sí, Antonio es de donde soy yo" Como si fuera hermano de él, como si tuviera en sus venas eso que hizo a Berni un artista consagrado. Pero también veía a alguien interesado en mostrar cómo un artista que no era del "ombligo Buenos Aires", había sido reconocido con numerosos premios y aún así seguía preocupado por los desposeídos. Como David frente a Goliat, ganaba el pequeño y lograba así defender a su pueblo...

Quizás se trate de un educador que cree que con decisión y trabajo hasta los más olvidados pueden salir adelante, que piense a los artistas de carne y hueso sin elementos "celestiales" que vengan a iluminarlos. También puede ser alguien que espera ser reconocido por los importantes, como el pintor, él es de Rosario, de un lugar pequeño en comparación con la gran capital y merece y puede y espera ser visto y valorado...
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CD29-Museo Nacional de Bellas Artes- "La formación es lo primero" 
Berni (1924) Autorretrato 
En un texto muy corto llama la atención el espacio que se le da a la formación de Berni. Se cuenta del centro catalá y de los maestros, de la beca a Europa y de su admiración por el Renacimiento y los surrealistas.  Lo que sigue es la mención de dos murales que realizó con otros artistas, su instalación en París en 1955 y la consagración por el gran premio de la Bienal de Venecia. Por último se explica la variedad de técnicas en las que incursionó y cómo su interés por lo social dio sentido a su trabajo.

Hay vientos europeos en esta biografía, nombres en francés, catalán, movimientos que vinieron de allá, la instalación en París... Si bien hay una referencia a los murales se omite la nacionalidad mexicana de Siqueiros y el resto de artistas argentinos. Los terrenos "allende los mares" ganan espacio.

Tal vez este educador entiende que en la vida de todo artista hubo maestros que dejaron huella y abrieron puertas para que pudiera encontrar su camino. Es probable que quien escribe confíe en la educación, la vea como algo importante en la vida de las personas. La incorporación del nombre completo de los maestros me hace pensar en una reinvindicación, en darle un valor por sobre el resto de los personajes ( los artistas sólo aparecen con el apellido). Quizás el escritor crea en las herencias, en el traspaso generacional, en la importancia de reconocer a "los mayores" en todo lo nuevo que aparezca...
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Muestra "Berni para niños"- "La vida es una aventura" 
Berni (1976) Ramona y la adivina o La adivina
Acá Berni es un héroe. Se cuenta la biografía de un personaje"renovador", "incentivador", "superador", con "visión muy positiva" que nunca deja sus ideales sociales de lado. Parece alguien mezcla de Ulises y caballero andante.No quedan dudas de que tiene "muchas vidas",es flexible y cargado de desafíos. Por eso a este aventurero la muerte le queda incómoda y le llega "inesperadamente". El biógrafo necesita decir que la muerte no le cuadra, que a los 76 años lo agarra por sorpresa.Y así nos lleva a nosotros, los lectores, a acompañarlo en el sentimiento de haber perdido al Cid campeador de nuestras tierras.

Las palabras me llevan a imaginar a un educador que es, o "sueña con ser",  libre y apasionado. Muestra al artista como alguien que vivió sin dejar nada en el camino y que hasta último momento conservó su espíritu joven. Seguramente para él la vida debe ser una aventura con diferentes estaciones, donde haya capacidad para el cambio y actitud  para poder incorporar lo nuevo. Quizás  encare su tarea educativa de esa manera, proponiendo acciones desde la pasión y lo exploratorio, aunque tal vez sienta que todavía le falta y vea en Berni un maestro. Aunque quién sabe, puede ser que esa sea su forma de vida cotidiana y no haga más que contarse y mostrarse en el espejo del pintor.
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Cerrando
Me resulta curioso que en un solo texto aparezca la firma del educador...¿Por qué será ? No me alcanza con los nombres de todo el equipo educativo al final de la publicación. Me gustaría saber quién fue el que escribió cada biografía para unirme a su historia también. No me da lo mismo una producción en donde lo personal pretenda no estar...
Fotografía de Chema Madoz
Dejamos  lágrimas, sangres y sudores en cada una de las cosas que hacemos. Hacer "como si no" es borrarle una parte fundamental a la historia. ¿No contamos, acaso, la vida de los personajes famosos  porque creemos que tienen que ver con sus obras?

Y para seguir pensando esto recomiendo las preguntas que se publicaron en el blog del Museo de las Escuelas sobre la muestra "Patrimonio en-marcado". Una exhibición curada por Silvia Paz y Mariano Ricardes que busca mostrar marcas en útiles escolares. Es una muestra que pone en primer foco a las tallas, los raspados, las etiquetas, las roturas, las mordidas, para mostrar el paso de diferentes alumnos por cada objeto.
Ahí van las preguntas:
¿Qué cosas dejaste marcadas a lo largo de tu vida?
¿Dónde escribís tu nombre?
         ¿Qué marcas imborrables tiene tu cuerpo?
                                      ¿Cómo dejás tu marca en este mundo? 



Pastillita
¡Y me faltaba la voz del mismo Berni! La encontré de casualidad y me encantó como corolario de esta entrada. Lean lo que dice sobre la memoria y su propia historia, les dejo a ustedes la tarea de inventar quién es realmente, o ficcionalmente, "el pintor".

"No tengo una gran memoria y he olvidado muchas cosas de mi vida. A todo el mundo se le quedan fijados ciertos recuerdos de su infancia y su juventud, de su propio rostro (...) La memoria es selectiva, retiene lo que le importa y borra el resto (...) yo puedo referir una historia con lujo de detalles, pero a lo mejor esos detalles y hasta la historia misma pueden haber sido inventadas por mí o alteradas sin querer, no voluntariamente. Eso pasa siempre y a un artista, seguramente, le pasa a menudo..."



*Antonio Berni: Pintor argentino nacido en Rosario, Argentina, en 1905

23/4/12

Viajeros en el museo

Tren-gLovackij naRod
¿Por qué mis viajes nunca se parecen a los de las promociones de turismo? ¿Por qué no puedo ser la chica en la reposera con jugo rosa en la mano? 
Si al menos fuera la de la foto de montaña con los pelos en fila  y la sonrisa permanente...Creo que hasta me conformaría con ser la paseante con camisa hawaiana...


Pero no, en los viajes me agarra un gregoriosamsismo incontrolable y a veces lluevo aunque haya día de sol...
Me ando perdida las más de las veces y mis epifanías tienen olor a plato de arroz. 

Animales en el museo
Caminar es la manera de viajar dentro de un museo.
En 1983, en un trabajo etnográfico coordinado por Eliseo Verón y Martine Levasseur en Francia  se observaron las rutinas más frecuentes en los recorridos que hacen los visitantes en los espacios de exhibición. Al tratar de organizar los resultados decidieron ponerles nombres de animales a cada uno. Así se puede ser hormiga si uno se dedica a mirar todo con detalle, pez si se camina por el centro de la sala observando a una distancia prudencial, mariposa si nos detenemos en ciertos lugares y dejamos de lado otros y saltamontes si seguimos un recorrido sin pauta fija. (Castro, s/f)

Viajeros famosos
¡Me gusta la idea de que sea válido visitar museos de diferentes maneras! Que no haya un modo ideal y que valga hasta entrar por un minuto y salir.
Visitar un museo de diferentes maneras no es muy distinto de subirse a un barco y soltar las velas...Por eso  se me ocurrió usar una clasificación a partir de viajeros de la literatura. Ahí va mi lista y el porqué me gustan sus formas de viajar.

Gulliver
El viajero que confía en el naufragio.
La aventura de su viaje es que no sabe ni a donde va, se sube al barco y el destino llega recién después de la tormenta. Viaja para perderse y llegar a lugares exóticos. Es capaz de tolerar la decepción inicial de verse atado, atacado por avispas gigantes o visitado por fantasmas. Ni el miedo, ni la sensación de incomodidad lo hacen desistir de quedarse en el nuevo lugar y de aventurarse a lo que venga.

Lo aburrido, lo inquietante, lo demasiado difícil pueden ser trabas para interesarnos por una muestra. También las cosas que no son cómo esperamos. Los visitantes-gulliver serían aquellos que son capaces de esperar, de tolerar el trabajo de traducir, de soportar las incomprensiones. Son los que creen que para un aprendizaje profundo es necesario poder quedarse quieto en el lugar nuevo esperando que de a poco se vayan revelando sus secretos.


Alicia:
La que sabe que dos por dos puede dar siete.
Alicia en el País de las Maravillas
Ilustración de John Tenniel
Alicia es capaz de recorrer mundos de sueño y hablar con los personajes más extraños. Se interesa por la historia que trae cada uno y espera a que se muestren frente a ella. Trata de hablar con la reina blanca que entiende lo que quiere entender y con el sombrerero que festeja su no cumpleaños. También pone el cuerpo si la situación lo pide y crece de tamaño o se achica si hace falta. La razón no es la ley principal en sus historias, pero ella camina despreocupada más atenta a las leyes que los "otros" proponen que a los peligros que puedan causarle.

Poder salirse de la lógica en los museos puede asustar a cualquier paseante...pero hay visitantes a los que no les da miedo acostarse en el piso del museo para ver una pieza desde abajo, caminar en puntas de pie o girar en el lugar...tampoco se asustan cuando les escriben cartas a los artistas ya muertos o se enamoran de alguna estatua...


Ernest Hemingway
Ernest Hemingway
Foto de pasaporte
1923
El de lápiz y libreta en mano.
Hablo del personaje de "París era una fiesta", no del autor de los libros. Ese joven periodista con deseos de convertirse en escritor que iba todos los días al mismo café a escribir en su cuaderno. Su "viaje en París" se relacionaba directamente con las palabras que escribía cada día. En el libro no se nos comunica lo que dicen esas páginas, pero sabemos que en las ficciones que estuviera inventando estarían los rastros de sus encuentros con Gertrude Stein, Scott Fitzgerald, Ezra Pound  y los paisajes de París con sus comidas y caminatas. Escribir era el sustrato, el medio y el fin. Todo lo que había de viaje parecía confluir en ese espacio rectangular del papel en blanco.

Esta forma de viaje me gusta particularmente, ir a un museo con algo donde escribir me resulta un ejercicio fascinante. Es como si las ideas y emociones pudieran tomar cuerpo, convertirse en algo ajeno. Los visitantes que escriben
tal vez buscan dejar rastro de su paso por el museo o tal vez intentan que haya más de un camino entre lo que el museo propone y lo que pasa adentro suyo.


Tom Sawyer:
El que remonta el río en compañía de su mejor amigo.

Huckleberry Finn
Siempre me encantó la fidelidad de Tom con su amigo y la libertad con la que se mueve en las tierras del Misisipi. La escena de la balsa en donde remontan el río con Huckleberry Finn es una de mis preferidas. Los pies descalzos, el sol en la cara y mucho rato para estar juntos. Me puedo imaginar el sonido de la balsa y los tiempos en silencio entre ellos, también las charlas de noche mientras los grillos y otros animales les hacían de fondo.

A medida que pasan los años, el tiempo se vuelve un objeto en extinción, los ratos con amigos suelen estar medidos y ya sabemos que tienen fin. Hay quienes eligen encontrarse con conocidos en un museo. Visitan las salas en compañía de gente como manera de recuperar por un rato un tiempo sin tiempo, de no estar solos en el medio de geografías de objetos y países en forma de salas.


Pinocho
Al que no le importa perder el tiempo.
El deseo de convertirse en "un niño de verdad" es postergado en cada capítulo del libro. En todo el texto existe esa tensión entre hacer lo que debería e ir detrás de lo que da la gana. Pero hasta el final gana siempre su "vagancia", por eso no duda en pegarle un martillazo a Pepe grillo que lo hostiga con sus consejos o vender el abecedario que con tanto sacrificio le compró su padre. Vive en el país de Jauja, conoce a las marionetas, se deja engañar por el gato y el zorro, miente si es preciso...vive a la deriva y no le tiene miedo a la intemperie.

¿Qué dirían de nosotros si en el Louvre preferimos quedarnos viendo una obra de un francés poco conocido y salir sin haber visto La Gioconda? ¿O si nos gusta ir siempre al mismo museo? ¿O si en una ciudad muy conocida no vemos nada de lo que propone la guía turística y nos vamos detrás de algo que apareció de golpe? Estos visitantes no temen no haberlo visto todo, mucho menos  a las charlas de eruditos en donde tengan que mostrar que saben menos, conocen menos, entienden menos...


Se puede viajar...
De la manera que nos parezca.
Tal vez el secreto sea no asustarnos con las frustraciones ni con los "deber-ser" y volver a salir de aventuras cada vez que se pueda, quizá esa sea una manera de saber quiénes somos...Jorge Larrosa dice (al hablar sobre Nieztche) que el "conócete a ti mismo" no es una carrera hacia algo que ya está dado de antemano sino que se acerca más a la invención que a el desarrollo de potencias escondidas. Algo así como que el "sí mismo" es algo que creamos a medida que vivimos y no algo que nos viene dado como si se tratara de un código que deberíamos desentrañar.
"Eso que somos y que tenemos que llegar a ser no es ya ni sujeto ni objeto, 
no es una 'realidad' de ningún tipo, ni subjetiva ni objetiva, 
no es ni siquiera una 'idea' que tendríamos que 'realizar', sino que está claramente 
del lado de la invención (...)del lado de la lógica des-identificadora de la invención" (Larrosa, 2007)
Así que salgamos de viaje por los museos porque como dice el poeta "para viajar basta solo con existir" (Pesoa citado por mi amigo el Dr O.)

19/3/12

Ingredientes robados por ahí-Un paseo por la Literatura infantil

Corto ganador del Oscar:
The fantastic flying books of Mr. Morris Lessmore 
de William Joyce y Brandon Oldenburg
Cuando pongo en un cubilete los nombres Ivana, Barbi, Mario, Hernán (también Celina y Martín), puedo mezclarlos y darlos vuelta que siempre la ecuación da lo mismo: una cocina en medio de una librería. 
En la Boutique del libro de Villa Urquiza macerábamos historias a punto cinta buscando formas de invitar a las familias. Es así como aparecían estrategias con forma de telón que desteñía (a quien lo atravesara o descorriera o rozara con la yema del dedo meñique) y memoria de folleto armado a imágenes fotocopiadas.


Las entradas se vendían en la Planta Baja y daban derecho a un sorteo. Los adultos mayores de 15 años entraban gratis, pero debían estar bajo el cuidado de uno o más niños. Tenían obligación de portarse bien... por eso se sentaban en el piso y dejaban las risas en los bolsillos  (sin el celofán, claro) para que pudieran usarse justo en el momento que dieran las ganas. Los chicos debían acompañarlos y guiarlos en la lectura de los libros que miraban al final, no fuera a ser cosa que las historias se leyeran sin interés o con poca atención a los detalles. 


La actividad tenía tanto sabor a bar de barrio que al ver salir a las familias por la puerta ya queríamos que volvieran. Por eso empezábamos otra vez a planear las invitaciones para que no faltara nadie y para que siguiera viniendo gente nueva. Y así volvíamos a cocinar olvidándonos de las recetas y dejando que en el medio aparecieran también "nuestros libros"...y mientras nos contábamos historias armábamos el próximo encuentro, esperando ese momento de torta levada en donde no había más que ser domingo y sentarse a comer en compañía.

El pedido
Kati, la directora del Museo de Forssa (Finlandia) para el que trabajo me pidió que la ayudara con una publicación para chicos que quieren hacer en el museo. Piensan escribir un cuento en donde un personaje de época inventado guíe el recorrido. Mi consejo fue leer ejemplos de otros museos (ver la historia de Matti por ejemplo) y espiar propuestas de la literatura infantil. También tener cuidado en no poner lo literario al servicio del mensaje que se quiere transmitir.
Muchas veces en el intento de conjugar lo teórico del museo con un relato ficcional se construyen textos pobres que apenas sacan una chispa de algo que podría ser un incendio completo. Es tal el peso de lo que el museo quiere transmitir que el relato termina siendo completamente olvidable.
Me parece que cuando hay una buena historia con escenas potentes se pueden abordar problemáticas de manera más profunda que en un relato con tufillo a engaño. El "te cuento un cuento, pero en realidad lo único que quiero es darte información sobre el museo" no sólo es un desilusión sino que también le quita la oportunidad a las piezas del museo de aparecer en una densidad de distintos niveles, una densidad relacionada con la vida y con la carnadura de un buen cuento.

La búsqueda
En este post van algunos de las propuestas sobre literatura infantil que pensé para ellos. Decidí elegir cuatro "faros" y de allí proponer "ramas" posibles.  Busqué libros que los chicos eligen invariablemente y traté de relacionarlos con otros textos que tuvieran algún recurso en común.  Esta idea parte de un artículo de Margaret Meek (1) que leí hace rato y que dice que es importante tener en cuenta la perspectiva del lector infantil para re-definir "qué es literatura infantil". Es importante para ella tener una mirada sorprendida capaz de escuchar lo que los chicos prefieren leer y las maneras que tienen de hacerlo antes de proponer nuestras categorías "de adultos":

“Los textos que escogemos ascienden a la categoría de literatura porque somos responsables de definir lo que puede considerarse evidencia de su valor. Pero necesitamos reevaluar qué es lo que consideramos evidencia. Los libros se deslizan entre nuestras categorías de género, postura y estilo narrativos, texto y estructura, ideología y relevancia social. Pero los nuevos lectores son esencialmente diferentes." (Meek,2001)



Faro Número 1: "Mi globo paseando por Nueva York, yo en el Metropolitan Museum" de Jacqueline Preiss Weitzman, Robin Preiss Glasser. 
Cuando trabajaba con libros de Arte para niños siempre me sorprendían las diferencias en las elecciones. Mientras los adultos estábamos fascinados hojeando las ideas de varios bien intencionados autores, los chicos  solían agarrar libros como este que no enfocaban de frente "el tema". Sorprendía además su decisión porque era un texto que apenas tenía color y los dibujos no ocupaban toda la página. Parecía toda una afrenta a las ediciones más pulcras con sus personajes que balconeaban de amabilidad. 
Una de las hipótesis que se me ocurren es que les resultaba atractivo el estilo de historieta y que el conflicto fuera claro y contundente: el guardián del museo se compromete a cuidar el globo de la niña que va de visita y ¡se lo pierde! 
Siguiendo esta línea se me ocurren estas recomendaciones:
  • Espiar en la historia de la historieta. Una de las que más me gusta es "Little Nemo in Sumberland" por su apuesta surrealista (un chico sueña cosas imposibles) y su uso del espacio. También me encantan las  "Aleluyas" (siglo XVI en adelante) por cómo resuelven el tema religioso en una página llena de dibujos y frases cortas.  
  • Las historietas "de grandes" adoptadas por los chicos. En Argentina me alegra ver cómo "Mafalda", "Yo, Matías" y "Macanudo" son parte de las lecturas elegidas y compartidas por los chicos con toda naturalidad... ¿Qué entienden nos preguntamos nosotros? , ¿Qué no entienden? nos contestan ellos. 
  • Las historietas con historias "largas". Mis preferidas son "Astérix y Obélix" (en lo personal prefiero la época en donde Goscinny era el escritor), "Lucky Luke" y también algunas de "Tintín". 
Macanudo-Liniers
Faro Número 2: "¿Dónde está Wally?" de Martín Handford
Tengo que confesar que cuando era maestra muchas veces saqué este libro de la mesa de textos. Era tal la fascinación que provocaba que no faltaban las peleas y los enojos  porque teníamos un solo ejemplar. Como adulta debo decir que es un libro que me resulta altamente aburrido, a la tercera página quiero ir a hacer cualquier otra cosa o usar las páginas como papel de regalo. Pero parece que los chicos no piensan igual que yo... Es probable que el juego sea un aliciente, pero también que más allá del desafío de encontrar "la aguja en un pajar" sientan una atracción especial en ese abarratomiento de personajes que a lo Brueghel están haciendo diferentes cosas.
Estas son las ramas que propongo:
  • Libros como "Yo y mi gato" y  "En el desván" de Satoshi Kitamura pueden ser una buena idea, varias veces vi a los chicos detenidos en los detalles. En "De paseos y otros viajes en hoja" (el libro que hice con Nicolás Arispe) también hay algo de eso. También se puede mirar "El país de Jauja". de Kasparavicius o alguno de "Mauri Kunnas"
  • Otro autor que lleva a los encuentros y al detalle de una manera abierta a muchas interpretaciones es Anthony Browne. En sus libros nada es lo que parece y hay que leerlo muchas veces para empezar a encontrar formas diferentes. Unos de los que más me gustan a mí son "Gorila" y "Cambios". 
"Esa mañana, a las diez y cuarto, José Kaf
notó algo extraño en la tetera" (Cambios de Anthony Browne)
Faro Número 3: "Zoom" de Istvan Banyai
Para el que no conoce el texto cuento que es un libro ilustrado en donde el punto de vista se va alejando en cada página generando un juego en donde la imagen siguiente enmarca a la anterior. Los chicos suelen ir y venir para comprobar los cambios de tamaño y viven con total naturalidad la relectura en días sucesivos. Pienso que para un libro de un museo puede ser interesante trabajar  la posibilidad de diferentes miradas. Proponer distintas posibilidades es una manera de desnaturalizar nuestra forma de conectarnos con los objetos. También de poner en duda la conexión entre realidad e imagen y recordar el "esto no es una pipa" de Magritte.
Los libros que siguen tienen algún tipo de juego óptico:
  • En  "La carta de la señora González" una sucesión de hechos encadenados están anticipados por dibujos sugeridos en la escena anterior.  Por ejemplo una península por la que camina un cartero tiene forma del pescado que se lo traga en la próxima. Es un texto experimental con base en las retahílas de los cuentos populares. 
  • "El libro en el libro en el libro" trabaja con el recurso que tantas veces miramos en el polvo Royal. La protagonista real es la protagonista del libro y por eso se ve reflejada "ad infinitum" al abrirlo. La ficción y realidad se confunden en esta historia escrita en segunda persona. Es interesante además cómo se plantea directamente la distorsión de la imagen al aparecer en la "ficción" un conejo que no está en la "realidad".
  • En  "Historia sin fin" aparece un relato circular que avanza mostrando partes del próximo objeto formando cadenas vitales como las de las de alimentación o de la vida. 
El libro en el libro en el libro de Jörg Müller

Faro Número 4: "Olivia" de Ian Falconer
Antes de ser dibujito animado, Olivia, era "de papel". A los chicos les fascina este personaje que parece no cansarse nunca. En el primer libro se muestran distintos momentos de su día que incluyen la visita al museo, la lectura de un libro sobre María Callas y la visión de su habitación con una lámina bastante "original". Como en el cuento del globo en el Metropolitan, el Arte aparece "de costado" iluminando  lo que el relato nos cuenta. El personaje genera una empatía muy rápida y cuando eso pasa se nos hace querible y una quiere seguir leyendo. No es nada fácil generar esto, pero creo que si se logra es una llave para dejar un hilo suelto para que los lectores "quieran más".
Estos son algunos de mis personajes favoritos de la Literatura infantil:
  • "Manolito Gafotas" de Elvira Lindo, el españolito "de Carabanchel" con una familia muy particular y una manera de ver el mundo sin vueltas. También me encanta "El pequeño Nicolás" de Goscinny, especialmente por su mirada sobre lo escolar . 
  • Existen personajes muy fuera de la lógica como los señores Moc y Poc de Pescetti, sus silogismos y manera de ver la vida es buenísima! Lean, si no lo hicieron, la manera de describirse que tienen!
  • De estas tierras nórdicas (ya hace un año que estamos en Finlandia!) se puede pensar en Pippi Långstrump de Astrid Lindgren, una chica muy fuerte que se la pasa de aventura en aventura. También, claro, en cualquiera de los personajes de la familia Mumin de Tove Jansson por sus diferentes niveles de lectura. 
  • En el libro "Gran libro de los retratos de animales" se trabaja sobre personajes famosos de la pintura. La parodia hace que veamos en sus lugares animales que visten la misma ropa y adoptan igual postura generando un relato desacomodante y muy gracioso. 

(1) MEEK, MARGARET, “¿QUÉ SE CONSIDERA EVIDENCIA EN LAS TEORÍAS SOBRE LITERATURA PARA NIÑOS?” en Un encuentro con la crítica y los libros para niños. Caracas, Parapara Clave, Banco del Libro, 2001.


Nota: la fuente principal para escribir este post fue la revista Imaginaria. Si no la conocen todavía les recomiendo que se den una vuelta y que se suscriban vía web. ¡Es gratuita y los artículos son de excelente nivel! Ir a Revista Imaginaria

4/3/12

Releyendo a Beverly Serrell- Exhibit labels


Cuando releo un libro vuelvo a ciertas páginas que ya conocía. 
Entro sin sombrilla y en busca de eso que me había sacado por un rato de la siesta. 

Voy por los recodos de barro y los pasillos llenos
de hipos y de ovillos...
sumerjo los pies para dejar que los peces boqueen entre los dedos...

Me pierdo un rato y me revuelvo con cuchara de sopa...
ya no corro, ya no trato de buscar pepitas, ya no, ya no. 
El final es principio y el laberinto, un reloj sin minutero.    




Exhibit labels
Foto sacada por Mariana Pugliese
Este fue el libro que releí en enero. No fue fácil porque tenía a mi bebé recién nacido y mi "serprimeriza" entre las manos. Sin embargo entre comida y dormida logré poder hacerme tiempos cortos porque hace rato tenía ganas de re-abordarlo.

Para el que no conoce el escrito le recomiendo la lectura. Es un texto muy interesante que analiza la escritura de carteles en los museos y da pautas para lograr que sean "amigables" e "interpretativos".

Cuando leí el libro por primera vez había hecho foco en lo formal, en el poco tiempo que pasan los visitantes en las muestras y en lo importante que era elegir bien las palabras y buscar frases provocadoras o preguntas incisivas. En esta segunda vuelta aparecieron detalles a los que no había prestado atención y me quedé dando vueltas en lo complejo que puede ser escribir unas pocas palabras... ..



Neil Postman
No me acordaba que él hubiera escrito el prólogo ni que ella lo citara a lo largo del texto. Ahí van dos de las ideas suyas que siguieron resonando en mi cabeza en los días posteriores a la lectura: 

  • En el prólogo nombra al museo como una forma de teatro en donde se cuentan historias. "Un lugar de relatos grandes y pequeños sobre lo que significa y es importante para ser un ser humano" (Serrell, 1996)... Me gusta esta mirada porque implica que en los museos hay espacio para lo "exhibible" y lo "espectable". Hay lugar para que la verdad, lo esencial del ser humano, sea contado en forma de historia, de ficción. Una forma de relato que aunque se presente como "la realidad" siempre va a ser una escenografía llena de actores listos a salir a escena para fascinar y dejar espacio para las interpretaciones múltiples. 

  • En el capítulo sobre los carteles interpretativos cita del libro " The End of Education" los cinco "relatos actuales" según Postman . Cinco temas que según él nos interesan en el presente y son la base de nuestras preocupaciones en la vida cotidiana. La lista es la siguiente: 1)Obligación moral de cuidar la naturaleza 2)Los seres humanos cometemos errores y podemos corregirlos. 3)Siempre la mirada es subjetiva y hay al menos dos bandos que argumentan cosas distintas. 4)La diversidad es parte de la construcción. 5)Las palabras transforman el mundo y nos transforman a nosotros. Es interesante ver estas ideas atravesando el mundo de los museos. No es raro, por ejemplo, que aparezcan palabras como  "reciclaje", "ecológico", "orgánico" en los textos de los folletos y que sintamos empatía al leerlas. Tampoco que aparezcan carteles con diferentes versiones de la misma historia y material para reflexionar sobre nuestros errores del presente como los análisis sobre el racismo actual (Vean por ejemplo este video que circuló hace un tiempo por Facebook hecho por el programa "Racismo en México"). Las palabras son parte de nuestras búsquedas y ya no las sentimos transparentes y unívocas, por eso discutimos sentidos y nos lleva tiempo elegir las frases. Entendemos la vida como algo difícil de entender y de decodificar, por eso no es raro que cuando leemos la biografía de un artista en un panel, no esperemos el recorrido lineal y épico que se proponía a principios del siglo XX, sino que disfrutemos viendo la diversidad de situaciones que influyeron en su producción. 

Carteles
Escribir algo tan corto como un cartel exige mucho esfuerzo y aunque se busque la claridad es importante poder poner en marcha ideas potentes y complejas. A continuación les dejo los puntos que más me llamaron la atención esta vuelta:

  • En los zoológicos los carteles tienen que lidiar con el hecho de que los animales no estén o se hayan quedado dormidos ¡Nunca lo había pensado! ¿Cómo hacer un cartel lo suficientemente atractivo como para compensar la posible falta de "objeto"? ¿Basta con lo descriptivo? Tal vez sea importante que los datos sensoriales sean más intensos...no sé...Quizás haya que buscar algún recurso para que la persona se quede el mayor tiempo posible y que se conecte con distintas ideas y emociones aunque ese día no vea al animal en cuestión...La autora plantea estrategias como el humor, una buena pregunta o la provocación...Creo que es un tema para seguir pensando...Dejo dos textos citados por ella que me gustaron:   “Los calamares tienen orgías pero los pulpos tienen encuentros cercanos.”(...)   “¿Por qué los tiburones no se comen a los otros peces que viven con ellos en el tanque?” (Serrell, 1996)  

  • El estilo que usan los redactores del National Geographic para  los epígrafes de sus fotos tiene un formato elaborado en donde se busca una relación potente entre imagen y texto. Para lograrlo usan la estrategia de nombrar lo que se ve en la imagen de manera concreta, usar verbos activos y en tiempo presente. Va un ejemplo citado en el libro.  " [Debajo de una foto que muestra a una mujer parada frente a un espejo] Con una última mirada , una bailarina del prostíbulo de Ariguemes chequea su vestido antes de salir al escenario. Cuando su striptease termine ella se cambiará la ropa de trabajo e invitará a los clientes a tomar tragos. (Serrell, 1996) 

  • Calculando el poco tiempo que pasan las personas en los museos (entre diez y veinte minutos promedio) y el tiempo que se tarda en leer (250 palabras por minuto) el número ideal de palabras para cada cartel sería de...¡50 palabras! Si bien ella insiste en la importancia de no usar esto como regla y que es más importante encontrar las frases justas para cada texto, es interesante pensar en la cortedad como marco.En la era de las redes sociales esto no debiera provocarnos sorpresa porque nos la pasamos intentando conmover y comunicarnos en pocas palabras. Sabemos de correcciones porque tenemos claro que una vez que lanzamos  una frase habrá lectores del otro lado. Nos interesa la reacción del "público" porque esperamos con ansiedad los comentarios de los otros y esperamos haber sido lo suficientemente significativos y potentes para que los "otros" se dignen a escribir a partir de lo propio. Pensando en esto es que volví a leer microrrelatos para encontrar tintes literarios en esta economía de letras, puntos y comas (en el blog "sucedeque" hay un post sobre mircorrelatos famosos . También es interesante leer algunos relatos del concurso del Museo de la Palabra)

  • Cada cartel debe tener "recompensa interna". Beverly Serrell insiste en que el aprendizaje en los museos es voluntario, por eso pensar en pequeños premios para aquellos que leen el texto por completo es una buena manera de invitarlos a seguir leyendo.  Esto me hizo acordar a las palabras de Sanchis Sinisterra sobre la importancia del final en las obras de teatro y cómo éste ilumina todo lo precedente dándole un lustre particular a la pieza en cuestión...(En el post "Un museo de España..."  cito la frase). Este es el cartel que ella propone como ejemplo: "En 1847 esta campana colgaba de la cúpula de la iglesia de la congregación. Más tarde se convirtió en la alarma de fuego del pueblo. También sonaba a las nueve en punto marcando el toque de queda cuando todos los  jóvenes debían estar fuera de las calles o tener una muy buena excusa de porqué no estaban en casa. Lo sé, yo era uno de esos jóvenes. Les Schrader" (Serrell, 1996)

  • Es difícil hacer preguntas en los carteles y no caer en cuestiones obvias o parecer examinadores de una escuela. Me gusta cuando dice que las mejores preguntas son los que los visitantes se hacen a sí mismos y cuenta sobre el tipo de encuestas previas a las exhibiciones en donde se chequean palabras que los visitantes asocian al tema de la muestra. También las ideas que ya tienen del tema y las sensaciones que esperan sentir al entrar a la exhibición. Cito algunos carteles de muestras de Argentina: “¿Qué es ser niño? ¿Te acordás de los lugares que no alcanzabas cuando eras chico?” “ [Frente a un arenero común] ¿Cuánto vale este estupendo juego?   (Muestra “Frato en volumen” ) “¿Odiás esta pintura? ¿Quién dijo que tenía que gustarte?” (Fisman, 2009) 

  • La voz de los carteles no es algo menor. En cada exhibición se decide quién es quién cuenta, la voz que habla...Puede ser la de un experto, un amigo cercano, un docente experimentado, una voz institucional, algún protagonista real o ficticio...De Argentina siempre me llamaron la atención los carteles del Museo de la Ciudad porque son coloquiales y parecen comentarios de la vecina de al lado. Y los que me encantan particularmente son los del Museo Ingeniero White por su manera directa, política, humorística y poética en palabras simples y cotidianas:  " [Frente a una foto de enanos de jardín con la mano levantada] Saludamos al enano fascita que llevamos dentro "(Museo Ingeniero White) En el libro aparece también la posibilidad de usar citas textuales como recurso:  " [Frente a una máscara precolombina rota y con cara de susto] Mi abuela me contó que cuando llegó el cristianismo su tío bajó a la playa y quemó todo lo que había . Había escuchado que Dios no recibe a nadie que guarda sus tesoros. Mujer Kitamaat  "  (Serrell, 1996)

Y así...
Y así va terminando el post de un libro leído dos veces, un post que intenta justificar mi vuelta a un mismo libro, tal vez un post que no hace más que hablar del deseo de volver a conectarme con aquello que me dio un tipo particular de felicidad...

Orhan Pamuk
 "(...)la mayoría de las cosas que lees en una novela te las olvidas. Pero te quedas con una impresión. La alegría. El gozo. La sensación de descubrimiento que esa novela te dio. Muchos de los detalles se olvidan. La segunda vez que lees la novela prestas atención a otros detalles." (Andrés Hax-entrevista a Orhan Pamuk -revista Ñ)