26/8/11

Un pueblo de nieve y libros- Biblioteca Germán Sánchez Ruipérez- Salamanca

Fue la primera nevada del año 2010 en Salamanca. La biblioteca de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez estaba de festejo, un aniversario o algo importante... El edificio de varios pisos era el lugar en donde chicos de diferentes edades habían venido a pasar el rato. Iban y venían de un lugar al otro. La nieve se amontonaba en la calle mientras los vidrios dejaban ver pasillos, escaleras y salas llenas.

A
fuera la gente caminaba cerrándose el abrigo sin p
reocuparse porque sus solapas ya estuvieran blancas. Cruzaban miradas con otros caminantes orgullosos de que al fin el frío se hubiera convertido en montaña de postal.
Adentro los chicos eran peces o liebres que patinaban en ese territorio de libros construido con colores y estanterías.
Yo estaba ahí a dos días de volver a Buenos Aires y elegí. Elegí que en mis últimos momentos antes de volver me iba a perder un rato en los dos pueblos.
Era una tarde noviembre de 2010, nevaba y las letras se salían de las solapas…

* Ilustración de Quint Buchholz del libro "El libro de los libros: historias sobre imágenes"- ir a más información

El espacio-pueblo

Elaine Heumann Gurian dice que los museos pueden ser vistos como pequeños pueblos en donde la gente camina segura en compañía de extraños. Son una oportunidad para estar con otros y de comunicarse más allá de las palabras. Por eso recomienda tener en cuenta esto al momento de construir estos espacios… “observamos que los museos de hoy ya incluyen muchos aspectos de un auténtico pueblo: oportunidades de pasear, muchas esquinas donde doblar, demarcaciones entre el espacio público y el privado, ocasiones cómodas de pulular, y una variedad de servicios brindados durante un horario cada vez más amplio y para segmentos más abarcadores de la población. Los espacios internos de los museos son como paisajes callejeros y, como tales, constituyen un componente importante del ámbito público.”1

Esta biblioteca es un espacio de la ciudad y es también un museo de libros con avenidas, calles y pasadizos...

1-Heumann Gurian, E. (2006). “Function follows form: how mixed-used places in museums build community”, 2001, en Civilizing the museum. Routledge, Londres y Nueva York, (traducción Silvia Alderoqui).

Ir a la Página de la Biblioteca de Salamanca de la Fundación

El mercado de la feria


¡Nada más lindo que ir a una feria callejera cuando se está de vacaciones! Los sabores y colores de los negocios dan ganas de tomar algo de cada uno…en la Biblioteca sentí algo de eso, ganas de abrir libros acá y allá para olerlos un rato y después seguir el viaje.
Estos son algunos de los "puestos" que encontré:
  • Grandes estanterías con etiquetas de colores que indican temas y a veces edades recomendadas para que el niño lector se pueda servir siguiendo sus gustos.
  • Estantes con bandejas inclinadas en donde los libros se muestran con la tapa hacia el lector.
  • Cajones en el piso divididos en cuatro partes con diferente cantidad de libros.
  • Mesas con libros “dejados al azar”.
  • Títeres disponibles para que cada uno pueda agarrar alguno mientras lee o simplemente para jugar.
  • Carteles en las paredes promocionando historias.

Pasillos

Los pasillos sirven para que la gente pueda ir de un lugar a otro. Pueden ser oscuros y convertirse en callejones sin salida o ser espacios que den ganas de recorrer para llegar a algún otro lado o simplemente para estar ahí.
La Fundación tiene varios pisos conectados por escaleras amplias.En las paredes se cuelgan dibujos y textos de los chicos. Una se siente en compañía y hay una tensión entre seguir de largo o quedarse a mirar.
También muchas salas estan conectadas por pasillos que terminan y empiezan con puertas siempre abiertas. Se puede recorrer el espacio que separa a una y a otra viendo lo que espera del otro lado. Como si al final
de la caminata se supiera que hay alguien esperando.

Estacionamientos
Descansar o dejar lo que nos pesa para seguir más livianos es importante en cualquier ciudad. En la Biblioteca hay percheros a la altura de los chicos y guardarropas para los adultos. Se pueden dejar abrigos, guantes, gorros y moverse por adentro sin tener que cargarlos.
Además descansar y ponerse cómodos es una posibilidad con diferentes caras:
  • Sentarse a la mesa: hay varias mesas circulares en donde poder leer libros con otros y en soledad. Apoyar el libro y acercar la silla es lo necesario.
  • Asientos que son escalera: en la sección para adolescentes hay gradas con almohadones para sentarse. Estar cerca de otros y en diferentes alturas parece ser la propuesta.
  • Pisos blandos: los pisos en varios de los sectores están alfombrados y tienen almohadones y colchonetas para sentarse. Cruzarse de piernas, ponerse en cuclillas, acostarse es una buena idea a la hora de leer.

Recovecos y paisajes para mirar

Sentarse en un rinconcito del bar o pararse a conversar en una vuelta de la manzana es lo que más me gusta de mis caminatas por la ciudad. También disfruto cuando miro los edificios, los árboles, las estaciones de tren, la gente pasar. En esta biblioteca encontré vueltas y rincones y caminos y luces y ventanas y voces...tuve ganas de quedarme y de seguir. De mirar qué hacían los "otros" y de encontrar mi lugar preferido para leer uno de esos libros en donde el tiempo se termina.


Antes de salir...
La ciudad-libro ese día de fin de otoño estaba llena de hojas listas para ser leídas como líneas de la mano, como promesas de aventuras y tierras lejanas...
Me viene a la mente la cita de Jorge Larrosa sobre la escena de lectura en donde un Proust niño vivía con intensidad un verano en el que se quedaba dentro de la casa para leer:"(...) sólo podemos acceder a lo real con la mediación de lo irreal y como si la apertura a esa vida no vivida que es la lectura permitiera la recreación y la renovación de lo vivido"2
Quién sabe…, tal vez adentro la primera nieve del año era más real
que la que estaba sucediendo afuera...

2- Larrosa, Jorge, La experiencia de la lectura, FCE, 2007, México
Mis fotos de Salamanca con nieve no salieron bien, por eso les propongo ver otras nevadas salamanquinas en este blog que encontré paseando por la web: Blog de Macareno40

8/7/11

La tela de Andersen- Museo Textil de Forssa- Finlandia

Busco un texto en el que los puntos no sean parejos, que sean capaces de desordenarse en el lugar justo. En el que los hilos de aes y oes sepan de festones para que bordeen las consonantes y las toquen apenas con la punta de la aguja.

Quiero un texto con adagios de santa clara y vivaces de punto cruz. Que tenga algo de lana y otro poco de guante pa
ra que los sonidos y sus retazos puedan pasar los inviernos.
Espero a mi texto. Bordo y desbordo todos los días frente a la ventana. ¿vendrá?

La muestra
En el Museo del textil de Forssa, Finlandia , hay una muestra de artistas que compusieron sus obras con telas de una de las fábricas más importantes del país: Finlayson.
Caminando por la exhibición me crucé con una representación de un cuento de Andersen: La princesa y el guisante. Me gustó ver los veinte colchones y poder poner en clave de tela esa historia que siempre me generó un placer no tan político ni tan correcto. Tanto me impregnó ese cruce que a partir de ahí toda la muestra se me configuró como un homenaje a los cuentos del dinamarqués. Empecé a encontrar en cada pieza algún retazo de las historias que leí tantas veces...



La princesa entelada
Azul flor, azul entero, azul flor, verde cuadrillé, rosa, rositas, violetas…los colchones tienen dibujos diferentes y se muestran de cara al espectador. No están ocultos debajo de la sábana, se exhiben y cada uno es la parte de ese todo que suena en colores tranquilos. Hay una intimidad desnuda y un concierto de vacíos...
La piel de la princesa es la tela que falta...¿cómo será la estampa que la cubre? ¿Cómo será esa suavidad capaz de molestarse por un guisante en el fondo de la pila?
Pienso en una piel de vicuña, pero no, no tiene nada que ver con los castillos…tal vez la seda quede mejor, pero es tan típica que no me convence para ella…mmm…el terciopelo tampoco porque se hubiera arruinado con la lluvia del principio…¿y el algodón? Tal vez era de un algodón apenas hilado y por eso no pudieron reconocerla…
y tal vez, quizás, no era princesa, pero tenía la piel indicada…
Una piel llena de pétalos o de hilos o de agua, una piel capaz de no poder dormir porque un detalle del fondo de su calma la llamaba a despertarse.
(La autora de la obra es Outí Aho)



El patito feo
Los huevos tienen puntos y navegan en un nido sobre un agua de rayas. Un huevo está separado del resto y no se ve a su madre cisne ocupada en él. Ahora lo sé..., ¡el huevo del patito feo fue el que se fue a buscar mundo! Él se separó antes de nacer y llegó al nido de los otros patos, los comunes.
¿Cómo iban a entenderlo si era de tela y tenía puntos? Ellos hablaban en idioma de cáscara rota. Si lo hubiera sabido antes …tal vez tomaba lecciones y aprendía a traducirse…tal vez aprendía a cruzar los puentes entre tela y mundo antes de congelarse en el invierno…
El tiempo del aprendizaje fue demasiado largo..., pero me gusta pensar que cuando fue cisne, supo volar con plumas, graznar con voz en pico y atravesar el aire rayapunteando las nubes.
(Las autoras de la obra son Anna Mattelmäki y Liisa Urrila)



El casi kimono y el caso del ruiseñor
Las noches de tela son desprolijas, están en retazos. Los bosques de luna se combinan y forman un traje digno de un emperador. Un ruiseñor libre vuela y canta de un lugar al otro, no quiere que lo encierren ni que lo comparen con otro, él es el que es y canta a quien quiere cantar. Camina de la mano del poeta
“(…)¡por aquí, entre las flores, por los prados, por donde no hay camino!” (1) (Unamuno; 1961).
Es liviano en su vuelo y los mapas los hace al volver, nunca antes.
El emperador termina por entenderlo y lo espera para poder seguir con vida, deja que el bosque sea su palacio y que las sombras confundan los días claros.
Ir al cuento "El ruiseñor"
(La autora de la obra es Maria Jokela)






(1)Unamuno, Miguel de, CUENTOS- Tomo 1, Edición al cuidado de KRANE PAUCKER, Eleanor, Ediciones Minotauro, 1961



Más imágenes de la muestra


20/6/11

Tela para cortar- Museo del Traje de Madrid

¡Otra vez! Y el abuelo Víctor que volvía a recitar “Rasgo de valor” de Vital Aza. No entendíamos bien de qué venía la poesía. Sólo sabíamos que había un momento en donde un militar le cortaba la pierna a un enemigo que ya estaba muerto. Volvíamos a escuchar el relato por el placer único de reencontrarnos con ese instante. Cuando se acercaba esa estrofa, mi abuelo ponía la voz en puntas de pie y dejaba que la escena apareciera con el sol en las cabezas y la tierra yerma del campo de batalla. Nosotros nos íbamos parapetando junto al soldado… descubríamos con él al moro tendido al lado de una trinchera…sacábamos el sable y … esperábamos la señal. Mi abuelo hacía silencio.
¡Zas! Y era ahí cuando de su garganta caía el corte limpio y seguro de esa pierna que nos esperaba desde el principio.
Nosotros sentíamos el placer de la tarea terminada, los pocos versos que quedaban nos
servían sólo para ralentar la vuelta a las horas de reloj. (ir a la poesía)

*
(la imagen es del corto "Dot" de los creadores de Wallace and Gromit. ver el corto)


Cuentos con mucha tela
El ciclo “Cuentos con mucha tela” del Museo del Traje de Madrid es muy sugerente. Sólo el título promete espacio para imaginar más allá de la historia. Esta actividad está especialmente diseñada para los alumnos de kindergarten y propone la narración de una historia frente a trajes originales de la colección del Museo. Uno de los relatos elegidos es “El sastrecillo valiente”


Antes de la visita
Cuando un grupo solicita esta actividad se le envía un material en donde se presenta el cuento, se muestran fotos de los trajes que se van a ver y se ofrecen ejercicios relacionados con el oficio del sastre y las partes del cuento. Si bien llama la atención cierta asociación forzada con contenidos escolares como las formas geométricas, las partes del cuerpo y los colores (en el post “cuentos cáscara” hay una reflexión sobre esta tendencia), la invitación a la relectura es algo que resulta atrayente. En las tres sesiones propuestas, los chicos leen el cuento o un fragmento del relato que van a escuchar otra vez en el Museo.
¡La novedad no es la preocupación!…Leer y volver a leer es lo que importa. Pareciera que hay una confianza en la sorpresa de cada nuevo sentido y en cada visita a las mismas palabras. Pareciera que es importante dejar que los sonidos de la historia aprendan a jugar y a perder el tiempo.

Un porqué para la relectura
Al pensar en la relectura como práctica me acordé de una cita de Hébrard en donde cuenta cómo se propuso en Francia que los maestros re-contaran historias para favorecer la construcción de “bibliotecas mentales”. Bibliotecas que fueran participando a través de los años en la historia de cada niño:
“(…) un escritor africano de literatura (…) escribió que cuando una persona mayor muere en su país, en África, lo que ocurre es que se quema una biblioteca. ¡Ésa es la idea!, me dije. Vamos a fabricar bibliotecas mentales en vez de dejar los libros en los estantes. (…) Entonces, lo que propusimos nosotros fue volver a una concepción de la lectura totalmente distinta, arca
ica, concepción según la cual había que leer pocos libros pero leerlos con frecuencia y, sobre todo, no olvidarlos nunca, porque esa base de lectura es la que da cultura de libros, y es la misma que permite luego leer todo tipo de libros.” (Hébrard; 2006, p6).


Cuerpos vacíos
Los trajes tradicionales españoles muestran un mantón de seda con flores, una chaqueta con cintas, joyas de la reina, la lana suave del gorro del gigante…

Lo interesante es que la ropa aparece y se convierte en “los personajes”, pero no se ven cabezas, ni brazos, ni piernas debajo de las prendas. Me gusta pensar en la traducción entre inocente y siniestra. Como si los cuerpos estuvieran vacíos, pero la presencia real de las ropas hablara de algo inquietante. ¿Es que están muertos los protagonistas? ¿Es que estuvieron hace un rato, pero se fueron? ¿Es que son fantasmas?

Quizás los niños imaginen lo que no veo. ¿Y si piensan que las caras son calaveras? O no, tal vez narices gigantes o naranjas estrujadas o espinas puntudas. Tal vez no tengan cabellos o apenas les salgan pústulas ponzoñosas…

Tal vez, tal vez, el lector-visitante se salte las imágenes que los adultos imaginamos que ellos ven y encuentren en ese escenario de seres invisibles un mundo al que nada le importan los cuerpos geométricos, ni las labores del sastre, pero sí la configuración de un espacio en donde la historia cobra un vuelo personal y la imaginación sale a ventilar sus ideas







23/5/11

Adentro de la radio viven hombrecitos- Muestra "los sonidos del ayer"- Salamanca


Ser hombrecito de radio no era un trabajo como cualquier otro. Era difícil conseguir un puesto porque no entraban más de tres o cuatro adentro de la caja de cada aparato. El entrenamiento podía durar años y en él se practicaba el arte del bien decir. Largo tiempo de Blablablas, blublus, brrrrs, gárgaras de huevo y ejercicios para relajar la voz. Detenidos meses para concentrarse en las frases y las canciones que debían ser ejecutadas al pie y al ojo de la letra.

Una vez que un hombrecito recibía el diploma se le otorgaba un apretón de manos y un traje café con sombrero de fieltro. Su destino se sorteaba entre las casas de artículos del hogar del país y allí debía esperar hasta que una familia eligiera el aparato que a él y a otros más les había tocado en suerte. Llegaba el día de la compra y la radio viajaba hasta el salón de alguna casa. Adentro había que estar atentos al movimiento del dial para usar la voz adecuada al leer los guiones. Si alguno se enfermaba se usaba el recurso de “la mala señal” rascando el micrófono para dar sensación de lejanía sonora. Si alguno se distraía con las risas que venían de afuera, sus compañeros le daban un pellizco para hacerlo volver a la palabra. Si alguien tenía ganas de mirar el mundo exterior, se lo dejaba espiar unos minutos por los agujeros del altoparlante.

Cuando llegaba el tiempo de la jubilación se les hacía una gran fiesta y podían volver a vivir en sus casas. En sus hogares armaban una radio con una caja de zapatos pintada de oscuro y perillas de color verde. Apoyaban su cabeza en la mano y acercaban la oreja al aparato. Y ahí ellos podían adoptar las posturas que habían visto tantas veces en los "deafuera" y escuchar por primera vez las historias narradas en otros tiempos y reírse y llorar aunque el guión no lo hubiera dicho.

La muestra "Los sonidos del ayer" en el Museo del Comercio de Salamanca
El Museo de la Radio en Salamanca está dentro del Museo del Comercio. El recorrido es cronológico y empieza con biografías breves de los que de una manera u otra trabajaron para crear la radio.
Hay épica en la narración de las vidas de estos “inventores”. Así Marconi es el héroe joven que con “sólo 23 años”, en un “otoño” y luego de “muchas pruebas” logra una trasmisión de 2 km. También es el que vence los prejuicios de los “científicos” de la época que decían que era imposible trasmitir a través del océano. Roland de la radiodifusión capaz de salir adelante con su valor y convicción personal, Cid Campeador que por fin obtiene el reconocimiento mundial al recibir el Premio Nobel. ¿Es que alguien tiene una idea diferente de Graham Bell o Edison? ¿No nos fueron mostrados siempre como genios románticos que en la intimidad de su laboratorio generaban franquesteins maravillosos? Nos gusta leer sus proezas, pero tal vez haya más posibilidades para pensar a estos científicos.

Biografíassss y Borges también
La biografía también es ficción y en cada palabra que se elige hay una decisión sobre lo que se quiere iluminar de esa vida. Pensando en Marconi se me ocurren otras posibilidades para su historia en el Museo de la Radio: “Marconi, y la necesidad de comunicarse con el otro”, “Marconi, el lector”, “Marconi: el radioteatro que no es teatro”, “El hombre también se aburre de sus ideas”, “¿Por qué a la radio no se la llamó ‘Marconi’?”
Anoche encontré esta cita de Borges que le da una vuelta al tema: "Tan compleja es la realidad, tan fragmentaria y tan simplificada la historia, que un observador ominsciente podría redactar un número indefinido, y casi infinito, de biografías de un hombre, que destacan hechos independientes y de las que tendríamos que leer muchas antes de comprender que el protagonista es el mismo.(...) No es inconcebible una historia de los sueños de un hombre; otra de los órganos de su cuerpo; otra, de las falacias cometidas por él; otra de todos los momentos en que se imaginó las pirámides; otra, de su comercio con la noche y las auroras.", (Borges : 2005, pag 163)


La réplica de una sala
En un costado del Museo se ve una sala de los años cincuenta-sesenta con sillas frente al mueble que albergaba el “combinado”. La miro un rato y no me cuesta imaginarme a personas sentadas en comunidad para compartir un mismo sonido. Me gusta que recreen esa manera de escuchar porque habla de un pasado en donde esa forma era la más habitual. Un pasado en donde una comunidad de personas se daba cita para vibrar al compás de una nota o/y una voz aunque la escena que cada imaginación proyectara fuera bien distinta. Pienso que no estaban alejados de las noches en ronda de las tribus ni de los cantores de gestas de los pueblos. Tampoco de los minutos en los que me río junto al taxista que va escuchando a la negra Vernaci o cuando en una oficina un auricular se comparte para seguir el partido de turno. Cuando somos dos o más para escuchar, las ondas se multiplican y se cruzan y se rozan provocando un nuevo tejido. Tal vez para enriquecernos con el otro, tal vez para saber que no estamos solos. (C.S. Lewis en Tierra de Sombras)


La imagen
En el Museo de la Radio no hay hombrecitos sino una mujercita. No tiene sombrero de fieltro, pero es muy probable que algún día le llegue la jubilación y prepare su caja oscura para volver a escuchar los sonidos que alguna vez provocó.

9/5/11

Toda la carne al asador- "Fuego" Centro Logomo- Turku (Finlandia)


“Perdona es que yo caminaba por aquí y en tu alcoba vi la luz, perdona la actitud…”
Nada que perdonar, Luis Alfredo, que Cristal está empañada de tanto esperar! Ella que era hija de quien no sabía, su madre que la empleaba sin saberlo, él que era hijo adoptivo de la madre… Uno más uno, tres...

Y nosotras que no nos perdíamos un solo capítulo y coreábamos en los recreos la letra que nos unía en ese fuego que se encendía todas las tardes en la pantalla del canal nueve de Romay. “De noche sueño cosas prohibidas con Carlos Mata” dijo R. y aunque sabíamos que no correspondía pensar en “Eso”, no podíamos evitar admirar su valentía al confesar lo que nadie más se atrevía a decir.

Las mañanas antes de izar la bandera se desgranaban en los detalles de lo ocurrido en la tarde anterior. Siempre había alguna que no había visto y muchas otras que, como yo, queríamos revivir algo de las llamas ardidas en acento venezolano. Había quienes recortaban la foto de él para pegar en la carpeta, otras que escribían declaraciones en el diario íntimo resaltadas con marcador flúo…

Lejos quedaron esas épocas, pero ay, Luis Alfredo, ay Carlos Mata, ¡cómo olvidarte!, nuestra vida eras tú y solamente tú, todavía esperamos para que nos abraces y veas que aún en nuestro ser hay fuego que apagar.


La muestra sobre el fuego
La ciudad de Turku tuvo un incendio en 1827 que la destruyó casi por completo. Un verano demasiado seco, sistemas precarios para apagar el fuego y mucha gente que había ido a otra ciudad a hacer compras... La exposición “Fuego” en Logomo (Turku) toma ese tema como puntapié para una muestra temporaria.
Para entrar a la exhibición hay que atravesar una sala oscura en donde se proyecta un corto con personajes dibujados. La historia del fuego sucede en dos paredes enfrentadas y se invita a los visitantes a un juego de sutilezas en donde no hay palabras pero sí mucha línea negra y diferentes fuegos naranjas. La magia está planteada y pasar a la sala principal es un deseo de todos.

Adentro hay un gran salón con distintas ofertas. Hay un carro de bomberos antiguo que larga agua de verdad, en una sala se puede probar a encender fuegos con piedras y maderas, en otra hay una réplica de una calle antes y después del fuego, en una alfombra se puede jugar a rescatar a la gente que salta por las ventanas, en una esquina se ven algunas de las cosas que se rescataron del incendio. Hay un despliegue muy grande de interactividades que invitan a participar en cada espacio. Siempre hay algo para leer y hacer. Además de las salas que se relacionan directamente con el hecho histórico hay otras que rodean el tema del fuego y los incendios… se puede entrar a un camión de bomberos actual, escuchar canciones que hablan del fuego en distintas partes del mundo, entrar a una sala en donde se hablan de los distintos significados de la palabra “fuego”, armar una tapa de revista…

Muchas de las propuestas son maravillosas y sugerentes, me gusta que me pregunten qué salvaría de un incendio y que me ayuden a pensar que infierno y purificación usan la misma metáfora, también ver la recreación de la casa antigua y probar a encender el fuego, pero a pesar de que participo en cada actividad salgo con un sabor extraño…cómo si me quedara con las ganas de algo o con demasiado de todo…


El problema de la selección
No queda claro si se habla del incendio de Turku o del fuego en general, me pregunto para qué escuchar a Lolita Torres cantándole al fuego y para qué armar una tapa de revista...Siento algo de ruido en la exposición, como si hubieran querido abarcar la mayor cantidad de temas y de significados.
Pienso que una muestra temporaria funciona como un cuento corto, sin el tiempo de la novela para el desarrollo profundo de personajes y escenarios. Es por eso que tal vez es importante animarse a abandonar lo que esté de más. Como dice Cecilia Bajour (1) sobre la literatura:
“No decirlo todo. Insinuar. Sugerir. Callar. Mostrar a medias. Todo arte se vale de este delicado equilibrio entre lo que dice y lo que calla. Entre lo que muestra y lo que oculta.(…) En todas esas decisiones hay una representación sobre el lector. ¿Cuánto se le dice y cómo? ¿Qué riesgos depara la medida del decir y del mostrar para la historia, el poema, la imagen? ¿Qué consecuencias tiene para el que lee y qué se espera de él? ¿Cómo se hace para que lo sugerido no signifique un abismo insalvable en el diálogo entablado con el lector y sí un horizonte hacia donde se puede caminar construyendo sentidos? ¿Dónde está el borde que marca
el exceso en el decir y el mostrar?”

Poder entender la muestra como una pieza de música o un cuento es pensar también en adagios, climas, ritmos, texturas. Es pensar que en la selección habrá una idea y que el diálogo entre cada una de las “escenas” que se deciden mostrar permitirá volver sobre ese concepto y/o emoción desde diferentes miradas. Creo en la potencia de un movimiento hacia adentro con la paráfrasis y la veladura como leyes. Volver a decir, darle vueltas a la cosa, añadir capas de significado, para que no salgamos de las muestras como paseantes distraídos sino como “iniciados” que acaban de caminar sobre carbón ardiente para conocer algo que no sabíamos de nosotros mismos.

5/5/11

Un cuento sin entrada- El Parque de los Mumin- Naantali (Finlandia)

No hay nadie
Sí, alguien hay
¿Quién?
Uno, dos, tal vez cuatro...,pero los que no están son ellos.
¿Quiénes?
Los otros

Un Museo cerrado
Es primavera y el Parque de los Mumin en Naantali (Finlandia) todavía no abrió al público. Entramos sin pagar la entrada y accedemos a la parte exterior de los edificios sin que se nos pregunte nada. En el medio del bosque aparecen casas, barcos y máquinas que recrean las historias inventadas por Tove Jansson.
El vacío no me provoca inquietud, no, no es eso lo que siento. No es una de las plazas deshabitadas de De Chirico en donde la vida cotidiana parece detenida, es un parque temático...siento cierta alegría y tal vez gusto por entrar fuera de temporada. Me alegro de que no estén los animadores que deberían estar, ni los muñecos de tamaño humano, ni los padres con sus cámaras de fotos, ni las parejas japonesas casándose ahí. Me gusta ese silencio y que nadie quiera entretenerme.

Imágenes sin palabras
Todavía sé poco de las historias de los Mumin, apenas voy por el primer libro. Me pienso una Robinson entrando a ese mundo del que no sé prácticamente nada. Mis ojos son la guía. Las recreaciones de los distintos espacios en donde viven los personajes aparecen sin que pueda asociarlos al texto escrito. Recorro el bosque en busca de las porciones de historia distribuidas por ahí. Sé que algo de la niña que salteaba las páginas "depalabras" de la Biblia para encontrar las "dedibujos", está parada hoy en ese parque. Camino para encontrar lo escondido y para tratar de tener más datos para armar el cuento. Sé que cuando lea todos los libros voy a poder entender otras cosas, pero lo que vea este día tendrá la luz de lo extranjero y de la promesa.

Leer antes de leer
Ya nadie discute que una persona que no sabe leer pueda realizar diferentes interpretaciones a partir de las imágenes. Pero mucha gente va a asegurar que aquellos que leen entienden mejor.
¿Es verdad?
¿De verdad desde que el mundo escribe y lee "entendemos" mejor?
Walter Ong y otros académicos hablan de las diferencias de los pueblos orales y los que saben leer y escribir. Del papel que juega la memoria en cada uno y las diferentes formas de pensamientos de cada grupo. Es claro que gracias a la escritura hay filosofía, aviones y demás, pero ¿habremos perdido otras capacidades?
Ruth Corcuera, la investigadora que sabe de tejidos antiguos, dirá quizás que cierta conexión con lo ritual y lo sagrado...los trovadores yugoslavos (citados en el libro de Ong) que esperan antes de contar un nuevo cuento tal vez opinen que ya no tomamos en cuenta el tiempo para que una historia se haga carne...algún pintor analfabeto
del medievo puede que sostenga que confiamos demasiado en la razón...

Bitácora de viaje
Veo un salón con la mesa puesta. Tal vez a los Mumin les guste reunirse...
Hay un barco de madera que tiene su proa hacia el Báltico. Debe haber alguien a quien le guste navegar. Pensar en historias de viaje ya me dan ganas de saber más.
En un costado aparece una máquina con aspas, es muy rara ¿Será un monstruo? ¿Algo para volar?
A la entrada se ve una cárcel, puede ser que haya personajes peligrosos o quizás los culpen de algo que no hicieron.
¿Los Mumin también van al sauna?
Mucho color celeste vibrante...¿les gusta el mar? ¿son buenos, tranquilos o aburridos? ¿les gustan los colores vibrantes? ¿es una licencia que se tomaron los que diseñaron el parque?



19/4/11

Los cuentos cáscara

Un “sabor de frutilla” abandonó al jarabe que le daba sostén. Recorrió mundo y pensó en saborizar tés, aguas, bizcochos, pero aunque lo intentó sintió que no era donde quería estar. El día que conoció a una frutilla verdadera sintió nostalgia de un pasado olvidado y supo que había encontrado su lugar. Al poco tiempo un niño comió de esa fruta. Dicen que la enfermedad que contrajo duró meses, los médicos decían que los jarabes no hacían efecto en él. Sin embargo nadie supo, ni nadie saborizará lo que pasó, sí que la curación llegó el día que se le extirpó un frasquito que había quedado debajo de su lengua.


¿Para qué escribir un cuento "cáscara"?
Muchas veces los relatos que elegimos o inventamos para los Museos se convierten en siervos de los contenidos que queremos transmitir, los personajes se olvidan de sus lógicas y los adecuamos con calzador a la idea que queremos contar. Es verdad que el cuento es de por sí atractivo y permite darle una presencia viva al asunto, pero ... ¿contamos cuentos solo por hacer atractivo(1) algo?

La literatura es perderse en los juegos del lenguaje, es el gusto por los pliegues de la palabra, la búsqueda de nuevos sentidos, la posibilidad de encuentro con uno mismo, el lugar en donde puede aparecer el "punctum" que nos conmueva profundamente...¿no son estos algunos de los movimientos que queremos provocar en los museos ?
Dice Martín Kohan: "Lo que tiene de interesante la literatura es que multiplica significaciones, abre y complejiza, no porque los escritores seamos muy lúcidos sino porque se dan capas de significaciones que ni uno ve. Uno alcanza a percibir en las novelas sobre colegios lo que no podría ver ni con 100 horas de observación, porque la literatura, efectivamente, toma los materiales de la realidad, pero hace otra cosa con eso." (2). Creo que si se cose con cuidado el relato en relación a lo que se quiere mostrar del Museo, si se presta especial atención a la manera en que se van cruzando los hilos, podemos convertirnos también nosotros en visitantes sorprendidos. En educadores con espacio para que el otro también encuentre lo suyo en aquello que tenemos para contar.


Para seguir...
Dejo una cita del texto de Marcela Carranza "La literatura al servicio de los valores..." publicado en la Revista Imaginaria y les recomiendo la lectura del artículo completo. ir al texto.


"Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral.
Los libros están bien o mal escritos.
Eso es todo."
Oscar Wilde ( Carranza, 2006)



1- La palabra "atractivo" es una de las más usadas en la promoción de cuentos en Museos.
2-Entrevista a Martín Kohan- El monitor Nº 16 Abramowski y Dussel, 2008 ir al artículo completo

12/4/11

Un niño en viaje- Museo Aboa Vetus, Turku, Finlandia

Nicolás Arispe- del libro "El insólito ascenso de Madame Pol"

Viajar en avión es sentarse en un lugar en donde las piernas parecieran no importar, luchar con el de adelante por la gradación de su asiento y tratar de tener ganas de ir al baño en el exacto momento en que la señora que da al pasillo se despierta.
Es cerrar los ojos al despegar y amigarse con la religión al aterrizar, agarrar la mano de quien esté al lado durante las turbulencias y pedirle perdón por la intromisión cuando todo vuelve a la normalidad. Es mirar el gesto en la cara de las azafatas y adivinar en el tono del comandante que no haya de fondo algún “se rompió la palanca de cambios”. El tiempo dura el doble de lo que dicen los relojes y la espera se rige por el tintineo de los carritos con comida. Alguno dirá que no tomo en cuenta la belleza de las nubes vistas desde arriba o la magnificencia de la máquina que desafía la ley de gravedad, puede ser, pero nadie puede negar que si hay un momento maravilloso del viaje en avión es cuando se abren las puertas y empieza el otro viaje.


Un viaje a pluma
En el Museo “Aboa Vetus” de Turku, Finlandia, se narra la historia de Matti,
un niño de la época medieval que deja el campo
para venir a la ciudad. La historia aparece contada en un librito que está a disposición del visitante a la entrada (está traducido a distintos idiomas) y señala diferentes estaciones en las que el lector puede detenerse para espiar un dibujo y/o realizar alguna interactividad.


El viaje como tema

El viaje es el tema elegido para este recorrido, viaje en bote para dejar la vida de campo y caminata por la ciudad para conocer las novedades. Es interesante cómo el tópico elegido por los que redactaron el cuento puede funcionar a distintos niveles:

  • Las estaciones: La forma de narrar es una sucesión de cuadros de distintos espacios y personajes de la ciudad. Esta pulsión por seguir descubriendo nuevos lugares puede ser un buen motor para seguir adelante y querer seguir viendo “qué más hay”. Un motor interesante que pierde por momentos intensidad cuando los relatos tienden al monocromismo y al predominio de la descripción enumerativa. También es una oportunidad de tener un “pantallazo” de la ciudad a partir de escenas breves. Así se pueden “ver” más de cerca la casa del comerciante, el callejón de los artesanos, el castillo, los estudiantes…Esta forma de viaje nos remite a un viajero que no busca llegar sino que considera el recorrido como parte de la aventura. Es muy sugerente que en el texto de presentación del Museo se hable de “islas” al nombrar la manera en que están distribuidas las interactividades, no es difícil pensarse un Gulliver o un Ulises capaz de alargar años su recorrido para entretenerse con algún yahoo o alguna Calipso.
  • La historia y sus vestigios: el cuento se basa en un hecho real ya que era mucha la gente que llegaba a Turku en busca de trabajo en la Baja Edad Media. El uso de este marco fáctico para la historia ficcional permite anclar esta situación con una fecha que existió y así darle una verosimilitud histórica al relato. El cuento, además, intenta avanzar en esta vinculación al relacionar las situaciones narradas con las piedras y objetos patrimoniales que participaron realmente de la época pasada y que están presentes para la vista del visitante. Pareciera que la ficción tiene testigos firmes de que Matti “realmente” estuvo ahí perdido entre las gentes nuevas de la ciudad.

  • El visitante-viajante: Es atractiva la idea de presentar a un personaje “en viaje” como guía del recorrido. Lleva tanto tiempo entender las lógicas de cada Museo que ir de la mano de alguien que tampoco sabe qué hacer en esa ciudad tan grande con olores a río y a cueros remojados puede ser una oportunidad para no olvidar nuestra identidad de viajantes-museísticos. Viajantes que buscan el encuentro en donde la aventura nos lleve a saber de los otros para saber de nosotros mismos. Viajantes que no temen a la dificultad inicial que traen los verdaderos aprendizajes porque saben que trasponer esa decepción es la única posibilidad de vivir una verdadera experiencia personal(Bárcena Orbe, 2000).


La libertad de viajar

-Pablito, dejá de ver esa vitrina y volvé con el grupo.

-No tengo ganas, acá hay una figurita buenísima.

-No importa, ahora hay que escuchar al guía.

Silvia Alderoqui dice que es importante recordar que el visitante niño también tiene derecho a armar su propio recorrido. En ese sentido este museo presenta múltiples opciones para que los chicos puedan moverse con absoluta libertad dentro del espacio. Opciones que no solo permiten mayor libertad de selección del recorrido sino que propoenen diferentes maneras de seguir leyendo el cuento

  • A lo largo del recorrido aparecen imágenes para espiar. Dos agujeritos a la altura de los ojos de un niño dan lugar a distintas escenas pintadas al estilo medieval finlandés. Líneas sueltas delinean los personajes con ropa de la época que están dispuestos en el espacio sin perspectiva y realizando distintas acciones. La tonalidad es de colores bajos y terrosos. No hay textos que indiquen a qué escena se están refiriendo permitiendo encontrar distintos momentos del recorrido del personaje.
  • Hay una casita de muñecos que representa la casa del comerciante. Mide algo más de un metro y tiene distintos muebles y muñecos de madera maciza para que los chicos puedan inventar su propia historia. La única indicación que se da es “jugá”, no hay forma de saber quién es Matti ni su hermana, dando la posibilidad de recontar la historia o inventar una nueva.
  • Las interactividades están dispuestas en mesas que salen de la pared y permiten que dos chicos se sienten frente a ella. Hay distintas propuestas: la posibilidad de escribir en tablillas de cera como de los chicos que querían ser sacerdotes e iban a la escuela, ladrillitos para armar distintas combinaciones que formen paredes, un juego con piezas de madera para jugar de verdad... Cada mesa tiene dos asientos enfrentados. Es interesante cómo el deseo de que los visitantes dialoguen está propuesto desde la museografía.

Para seguir pensando

1- Poder acercarse de más cerca a lo que le ocurriría a un niño de esa época es también entrar en contacto con sus emociones e ideas. En el relato se esbozan estas situaciones, pero no se profundizan porque se privilegia la descripción de los detalles y lo sensorial. El texto podría crecer en ese aspecto, la pregunta es cómo…¿Sería mejor darle más fuerza a los conflictos? ¿Escribir descripciones menos enumerativas y con diferentes niveles? ¿Será que haya que abandonar información para seleccionar pocas escenas y así poder darles mayor densidad?

2-

Por momentos pareciera que las piedras y el Patrimonio quedaran como fondo y no participaran profundamente de la propuesta. Tal vez se podría mostrar algunas marcas del “paso” de Matti, alguna hendidura en la piedra en la que él se apoyaba para buscar agua, alguna raya que él hizo con un cuchillo, alguna copa que usaba el señor…


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El último dibujo, el de las piernas, es de Isol, una ilustradora argentina. Dejo la página para que la conozcan. Página de Isol